domingo, 2 de abril de 2023

Joe Ronnie Hooper, un Rambo real

Bitácora del capitán... Fecha estelar 19853

   Normalmente pensamos que estos soldados superlativos,  como Rambo, son sólo personajes hollywoodense, pero de vez en cuando, en la historia han quedado registrados "Rambos" reales. Aquí copia la historia de uno de ellos.

   También me sirve como un ejemplo de que las cantidades no siempre es lo más relevante en un combate.

   El artículo está sacado de una publicación en Twitter de El Gran Capitán (@farolo) el 2/4/23.

   Si vas a citar la fuente hazlo del original.

Fuente: https://twitter.com/farolo/status/1641790437575852035

Hay un viejo adagio en las Fuerzas Armadas de EE.UU. que dice "no has tenido una carrera completa hasta que hayas obtenido un Artículo 15" (el artículo 15 del Código de Justicia Militar permite a los Comandantes de las tropas castigarlas - desde una reprimenda a una degradación - sin una corte marcial). Joe Ronnie Hooper acumuló unas cuantas a lo largo de su carrera militar, siendo incluso degradado de Sargento a Cabo durante la Guerra de Vietnam, pero ascendido de nuevo al poco tiempo, y fue como Sargento cuando ganó la Medalla de Honor en las afueras de Hué el 21 de Febrero de 1968.

En esa fecha Hooper y su compañía estaban comenzando un asalto a una posición enemiga cuando fueron atacados por todo, desde ametralladoras hasta cohetes. Según su cita de la Medalla de Honor, la unidad de Hooper "estaba atacando una posición enemiga fuertemente defendida a lo largo de la orilla del río cuando se encontró con una granizada de fuego fulminante de cohetes, ametralladoras y armas automáticas. El Sargento Hooper reunió a varios hombres y atravesó el río, capturando varios bunkers en la orilla opuesta.

Con total desprecio por su propia seguridad, se movió de nuevo bajo el intenso fuego y retiró a los heridos, llevándolos a un lugar seguro. Durante este acto, Hooper resultó herido, pero rechazó la asistencia médica y regresó con sus hombres.

Con el implacable fuego enemigo interrumpiendo el ataque, él solo asaltó tres búnkeres enemigos, destruyéndolos con granadas de mano y fuego de rifle, y disparó a 2 soldados enemigos que habían atacado e herido al Capellán. Guiando a sus hombres hacia adelante en un barrido del área, Hooper destruyó tres edificios que albergaban fusileros enemigos. En este punto fue atacado por un Oficial norvietnamita al que hirió fatalmente con su bayoneta.

Al encontrar a sus hombres bajo fuego pesado desde una casa frente a ellos, se dirigió solo al edificio, matando a sus ocupantes con fuego de fusil y granadas. Para entonces, su herida inicial se había agravado por fragmentos de granadas, pero a pesar de la pérdida de sangre, continuó conduciendo a sus hombres contra el intenso fuego enemigo.

Cuando su escuadrón alcanzó la línea final de resistencia rival, recibió un fuego devastador de cuatro bunkers en línea en su flanco izquierdo. Hooper recogió varias granadas de mano y corrió por una pequeña zanja que recorría la línea de los búnkeres, arrojando granadas en cada uno de ellos al pasar, matando a todos menos a dos de sus ocupantes.

Con estas posiciones destruidas, se concentró en los últimos búnkeres que enfrentaban a sus hombres, destruyendo el primero con una granada incendiaria y neutralizando a dos más con fuego de rifle. Luego corrió por un campo abierto, todavía bajo fuego enemigo, para rescatar a un hombre herido que estaba atrapado en una trinchera.

Al llegar al hombre, se enfrentó a un soldado norvietnamita a quien mató con una pistola. Tras trasladar a su compañero a un lugar seguro y regresar junto a sus hombres, neutralizó la bolsa final de la resistencia enemiga hiriendo a tres oficiales norvietnamitas con fuego de rifle.

Hooper luego estableció una línea defensiva y reorganizó a sus hombres, no aceptando el tratamiento médico hasta que esto se logró y no consintió en la evacuación hasta la mañana siguiente.

Durante este pandemonium de combate mató a 22 enemigos, para un total de 115 durante el conjunto de la guerra, recibiendo por ello, además de la Medalla de Honor, dos Estrellas de Plata, seis de Bronce, ocho Corazones Púrpuras, una Citación Presidencial, la medalla de Servicio de Vietnam con seis Estrellas de Campaña y la Insignia de Combate de Infantería, siendo uno de los soldados más condecorados del Ejército de EE.UU.

https://t.co/RtVnifwryR



sábado, 1 de abril de 2023

Por qué no se construyó en América Latina una poderosa red de trenes como la que conecta Europa

Bitácora del capitán... Fecha estelar 19852

   Siempre me pregunté cómo Iberoamérica había abandonado el desarrollo de una red de ferrocarriles que interconectaran sus gigantescas distancias.

   Soñaba, desde hace décadas y para resumirlo, con la línea "costera" en Venezuela, que uniera sus principales ciudades (Maracaibo-Barquisimeto-Puerto Cabello-Valencia-Maracay-Caracas-Barcelona) y bajara al sur (Maturín-Ciudad Guayana-Ciudad Bolívar). 

   Así como la línea que bajaría hasta San Cristóbal y finalmente la línea "llanera" que uniría la que bajaba a San Cristóbal como la que bajaba por Maturín.

   Y como no, como megalómano que soy a nivel de construcciones, la Panamericana Ferroviaria, desde Caracas hasta Santiago de Chile con su vertiente a La Paz, Asunción hasta Buenos Aires, que daría la vuelta, en un circuito, por Sao Paulo-Río de Janeiro-Brasilia y regresar. Y de Brasilia, tal vez, la transamazónica hasta Ciudad Guayana, de nuevo, para completar el circuito de Suramérica. Obvio la vertiente Centroamericana, desde Bogotá hasta Ciudad de México.

    Pensaba que, a parte de un conflictivo siglo XIX, el principal problema había sido la corrupción, y el favoritismo dado a las petroleras y la gasolina.

   He copiado este artículo porque señala que la cosa no es tan sencilla y, como dicen, la tenemos "chunga" para conseguirlo,

   Si por casualidad vas a citar algo de este artículo, cita directamente de la fuente original.BA-F884-11EC-B10D-161C933C408C&at_custom3=BBC+News+Mundo&at_campaign=64&at_medium=custom7&at_custom2=facebook_page&at_custom1=%5Bpost+type%5D

Por qué no se construyó en América Latina una poderosa red de trenes como la que conecta Europa

  • Cristina J. Orgaz @cjorgaz
  • BBC News Mundo

Hay un pequeño tren de pasajeros en Latinoamérica que une dos países. Pero es una de las pocas excepciones en todo el continente.

El ferrocarril no es una forma corriente de viajar entre ciudades en una región de 19,5 millones de metros cuadrados acostumbrada al tránsito por carretera.

Muchos latinoamericanos miran con envidia los trenes de Europa, llenos de pasajeros y copados de turistas durante el verano, que unen las capitales europeas a velocidades de vértigo por unos precios asequibles para el ciudadano medio.

Además tienen unas frecuencias altas y se puede tomar el tren incluso los fines de semana.

Tiempo, precio, frecuencia y comodidad son las principales características de los trenes de alta velocidad en Europa.

El que une Madrid y Barcelona cubre los 620 kilómetros que las separa en apenas 2 horas y media.

El mismo trayecto por autopista llevaría en auto algo más de 6 horas.

Y dado que las estaciones se encuentran en el centro de la ciudad, el trayecto supone una fuertísima competencia para el avión en comodidad y coste del billete.

A Londres y París también los une un ferrocarril de pasajeros.

Ir en tren de la capital francesa a la británica lleva 2 horas y 16 minutos a la máxima velocidad.

En Italia, los viajeros pueden pasar de Milán a Florencia en 1 hora 54 minutos en una de sus opciones más rápidas. Hay 320 kilómetros por carretera entre ellas.

Velocidades y trayectos que son imposibles de ver, de momento, en el continente latinoamericano.


Las razones de que en América Latina no exista una red de trenes de alta velocidad para pasajeros son variadas: las distancias, el coste o la elección del auto y el avión para viajar ha alejado al continente de los largos recorridos en tren.

Así que la corta vía férrea entre la población argentina de Posadas con la vecina ciudad paraguaya de Encarnación, de tan solo 8 kilómetros, es un paso fronterizo casi único, pero muy aprovechado por los habitantes de las dos localidades que comercian intensamente.

Pero, ¿por qué es tan difícil desarrollar trenes para pasajeros veloces en la región, sobre todo si tenemos en cuenta que a América Latina la cruzan innumerables vías de ferrocarril?


Una red que se discontinuó

Para empezar hay que aclarar que las redes de trenes de pasajeros sí existen, pero estas no son competitivas en velocidad y frecuencia con otras opciones de transporte.

Los países dejaron de invertir en la red ferroviaria a mediados de la década de los 50, pero la falta de inversión se agudizó a partir de los años 80 y culminó en los 90.

"En la década de los 80, por diversos factores, entre ellos políticos, la red de transporte de pasajeros empezó a decaer hasta el punto donde estamos ahora", explica Sebastián Astroza, docente de la Universidad de Concepción e investigador en temas de movilidad del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (Cedeus).

En el contexto de una dictadura neoliberal, "se le empezó a exigir al tren una rentabilidad económica entre otras cosas, pese a que la gran mayoría de los sistemas de trenes en el mundo necesitan subsidios".

Porque aunque los trenes tienen un gran impacto social, muchos no son económicamente rentables ya que no se autofinancian.


El estado de las finanzas públicas también es clave.

Un proyecto tan costoso supone una carga para el déficit de las administraciones involucradas en el desarrollo del tren.

"Los servicios de pasajeros de larga distancia fueron discontinuados, fundamentalmente en la década de los años 90. Eran servicios muy deficitarios y las empresas concesionarias no tuvieron interés en dedicarse a esos a atender esos servicios", dice Jorge Kohon, ingeniero civil experto en transporte ferroviario y consultor del Banco Mundial.

Además los países querían reducir los déficit fiscales y en consecuencia, la mayoría, no todos, pero la gran mayoría de los servicios de pasajeros a la distancia desaparecieron, cuenta el consultor.

Altísimos costes de construcción y mantenimiento

Un tren por si solo ya es costoso de operar, dicen los expertos.

Porque necesita gente de apoyo en las estaciones, mecánicos y personal de todo tipo.

"Frente a la simplicidad de un bus o incluso de un avión, que ahora se ha puesto mucho más competitivo, es muy difícil para los ferrocarriles de larga distancia sobrevivir", dice Kohon.


La construcción de vías de tren de alta velocidad suelen ser obras faraónicas.

Y eso sin tener en cuenta el alto coste de la infraestructura.

"Una locomotora nueva cuesta 3 millones de dólares. Un vagón puede costar hasta 1 millón", calcula el consultor del Banco Mundial.

"Y ya si hablamos de la construcción de las vías, "el costo de un tren de alta velocidad está entre 20 y 30 millones de dólares el kilómetro".

Esto haría, por ejemplo, que construir un tren de alta velocidad entre Buenos Aires y Córdoba, dos ciudades argentinas separadas por unos 650 kilómetros costara unos US$16.250 millones usando los cálculos medios.

"Dadas las grandes distancias que hay en Latinoamérica y la baja demanda, los proyectos se vuelven inviables", afirma.

Los demás expertos coinciden.

"La tecnología de construcción todavía tiene que abaratarse mucho para que pueda ser adoptada y utilizada en la región", agrega Néstor Roa, Jefe de la División de Transporte del Banco Interamericano de Desarrollo en referencia a las largas distancias que a menudo separan las capitales en la región.

La corrupción del caso Odebrecht ocasionó protestas en diferentes ciudades de América Latina.

Otro de los temas que ha frenado el desarrollo de infraestructuras ferroviarias en la región es la corrupción en todas sus formas.

Desde el desvío de fondos, hasta la utilización de empresas ligadas al poder político, pasando por convocatorias amañadas o sobreprecios.

"Esto ocurre mucho en América Latina. Hay muchas infraestructuras que no se han desarrollado por la corrupción y algunas que tardan décadas en acabarse por el mismo motivo", dice Jimena Blanco, responsable del Departamento de análisis de Latinoamérica de la firma Verisk Maplecroft.

"O en el peor de los casos, cambia el gobierno y los proyectos se paran", afirma.

"Hay que recordar que los casos de corrupción históricos más grandes en la región han estado casi siempre ligados a la construcción de grandes obras de infraestructura", dice Blanco recordando el escándalo de Lava Jato en Brasil o de Odebrecht en Colombia, Perú y otros países de la región.

La bajada de precios de los vuelos han hecho que el avión sea una manera muy cómoda de viajar largas distancias.

Y es que, de las 6 principales economías de América Latina, todas tienen un nivel de riesgo alto o extremo en el índice de corrupción de la firma de análisis Verisk Maplecroft.

"De las 6 más grandes, Chile es la única que está, digamos, a un paso de caer en el nivel medio de riesgo", explica Blanco.

Falta de competitividad

Pero, además de los costos y la corrupción, la idea de nuevos proyectos de trenes de pasajeros entre ciudades latinoamericanas se enfrenta a otro gran problema: la competencia del avión, cuyos precios ahora son mucho más accesibles que en décadas pasadas.

"El transporte aéreo para medias y largas distancias en América Latina es muy competitivo por velocidad y costo", dice Roa.

"En Europa, cuando el uso del avión empezó a generalizarse, los países ya habían desarrollado una malla de red ferroviaria para pasajeros. Y esa es una gran diferencia con lo que sucedió en América Latina", agrega.

¡

En la región, la discontinuación de las redes de trenes de larga distancia para pasajeros no supuso el abandono de la red ferroviaria, que sigue existiendo hoy en día, pero dedicada principalmente a las mercancías.

Además, en América Latina existen unos pocos servicios que se pueden llamar "trenes sociales".

"O sea, servicios de bajas velocidades y bajas frecuencias que atienden las necesidades de gente con baja capacidad de pago, para la que el valor del tiempo no es importante y tardan horas en llegar a su destino", apunta Kohon.

Entonces, ¿sería posible utilizar esas mismas vías que ya existen para trenes más modernos y trayectos más veloces?

Trenes de mercancías

"Son vías adaptadas para transportar minerales o cereales o materiales de construcción como cemento, piedra, otros materiales de construcción. Para esos tráficos no hace falta tener grandes velocidades", explica el experto del Banco Mundial.

"Lo que importa es que la vía, digamos, pueda soportar el máximo peso posible de los vagones. No importa tanto la velocidad de circulación, que en las vías de Latinoamérica suelen ser de 50 o 60 kilómetros por hora".

Que un tren de pasajeros vaya por las vías ya existentes es viable, pero como mucho el tren podría ir unos 10 kilómetros por hora más rápido.

"Por esas vías se puede circular a 70 u 80 kilómetros por hora con suerte, pero no puedes ir a 120, 140 o 150 y mucho menos hacer rodar un tren de alta velocidad".

"A esa velocidad un tren no es competitivo ni con los buses, que se mueven muchos de ellos por autopistas, ni con los automóviles, ni por supuesto, con las aerolíneas de bajo coste", concluye Kohon.

Valparaíso está a 1 hora y 26 minutos de Santiago de Chile en el trayecto por carretera

Proyectos actuales: Chile y México

Pese a todas las dificultades, sí se han llevado a cabo algunos proyectos de trenes de pasajeros recientemente en la región.

Algunos han fracasado, otro ya está en contrucción y en Chile una reciente propuesta del presidente chileno Gabriel Boric parece dispuesta a desarrollar un ambicioso plan de "conectividad ferroviaria" que aún tienen que probar su viabilidad.

El proyecto empezaría uniendo con un tren rápido Santiago de Chile con Valparaíso, las dos ciudades más pobladas del país.

Según el Ministerio de Obras Públicas chileno, el tren recorrerá 120 kilómetros en 45 minutos.

Históricamente, Chile solía tener una red de trenes de pasajeros bastante extensa a lo largo del país y, en cierta medida, esa red todavía existe pero, de nuevo, fue afectada por la falta de inversión.

Hubo un plan en Brasil para unir las ciudades de Río de Janeiro y Sao Paulo.

"Existen trenes que unen algunas ciudades de Chile, pero no son ni mucho menos, trenes de pasajeros de alta velocidad", explica el profesor Astroza.

"Por ejemplo, los trenes que unen Santiago con Concepción [otra de las grandes ciudades] son anecdóticos. Son nocturnos y solo circulan el fin de semana", añade.

Pese a la ilusión que ha despertado, llevará mucho tiempo determinar si el plan de Chile es viable y pesará la experiencia pasada en el continente, donde muchos otros proyectos fracasaron por el camino.

Bajo el mandato de Dilma Rousseff en Brasil, se planteó unir Rio y Sao Paulo con un tren bala, mientras que en Argentina, los Kirchner anunciaron en 2006 una línea de pasajeros que uniría Buenos Aires, Rosario y Córdoba.Por diversas razones, ambos proyectos se abandonaron.

Pero el que ya está en fase de construcción es el tren Maya en México.

El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador muestra el recorrido del tren Maya.

El trazado de 1.554 kilómetros, quiere unir cinco importantes destinos turísticos en la península del Yucatán como Cancún, Tulum, Calakmul, Palenque y Chichen Itzá en lo que supone una de las grandes iniciativas para reactivar la economía mexicana.

Pero este ferrocarril -una de las obras de infraestructura clave del gobierno de Andrés Manuel López Obrador- se ha vuelto muy polémico no sólo por el coste, sino también por los daños ambientales.

Y es que el desarrollo del tren Maya en los últimos años ha puesto de relieve muchas de las mismas dificultades a las que se enfrenta el continente para construir servicios de larga distancia.



sábado, 29 de enero de 2022

¿Qué es un avión pequeño o ligero? (o, «a que se le puede llamar avioneta»)

 Saludos cordiales:


    Sólo quiero hacer referencia a un excelente artículo escrito por , escrito en enero del 2018, y que puees ller en la siguiente dirección:

https://www.aviacioncivil.com.ve/que-es-un-avion-pequeno-o-ligero-o-a-que-se-le-puede-llamar-avioneta/

   El término "avioneta" tiene los mismos problemas que el de "tanqueta"

   Si te gusta la aviación, te recomiendo que te leas esta explicación sobre lo informal del término avioneta y sobre, si la usas, cuáles son las condiciones que debe cumplir la aeronave para que puedas usar el término.



sábado, 15 de agosto de 2020

Yo estuve en la 9na. Batalla de Veracruz

Saludos y prosperidad:

Llevo un tiempo enganchado a un juego del tipo mapgame, llamado Gloria Mundi. En él comencé siendo Austria-Hungría, pero la evolución del juego hizo que este imperio se dividiera y quedé jugando como Hungría. A su vez, en América, la nación de México es invadida por España y una serie de eventos provocan que México terminara partido en un montón de naciones diferentes. Así mismo, Santa Anna llega a convertirse en emperador, y ha logrado ir nuevamente dominando cada una de esas  diversas naciones. La que le faltaba era la ciudad de Veracruz, que había terminado como una ciudad semiautónoma, perteneciente a España.

Esta ciudad de Veracruz ha tenido ya 8 combates, de diversos tipos, a lo largo de lo que va el juego. La cuestión es que una empresa privada húngara invierte en Veracruz (en un período de paz en la ciudad) construyendo un hotel-casino y finalmente llega el momento de la invasión de Méjico.

La resolución del turno describe brevemente la batalla en 5 cortos párrafos, que me sirvieron de inspiración para yo relatarla, desde el punto de vista de un trabajador del hotel.

Es una batalla épica donde las fuerzas mejicanas están conformadas por:

-18.000 infantes

-300 cañones de campaña

-200 jinetes (me imagino que es como la guardia personal del emperador Santa Anna)

-30 embarcaciones de diversos tipos

-Su general influye positivamente sobre sus tropas

 

Los defensores están conformados por:

-7.000 infantes españoles (su profesionalidad se cuantifica en el juego un poco mejor que la de los mejicanos)

-2.500 infantes veracruzanos (su profesionalidad se cuantifica en el juego un poco peor que la de los mejicanos)

-50 cañones de campaña españoles y 50 veracruzanos

-100 jinetes veracruzanos

-La ciudad posee murallas y las tropas están atrincheradas

-20 embarcaciones españolas, de varios tipos y 2 veracruzanos (las españolas son mejores que las mejicanas)

En el juego estamos en el año 1850 y la tecnología es más o menos equiparable a la real de ese año.

 

Les invito a leer el relato y espero lo disfruten:


Yo estuve en la 9na. Batalla de Veracruz

 

Advertencia:

Se recomienda ver los siguientes dos mapas para poder ubicarse con lo descrito en el relato:

 

Mapa de Veracruz en 1870, pero al parecer no ha cambiado mucho con respecto a los años anteriores, así que es el usado como guía. Lo que sí no existe, es la línea férrea que muestra el mapa.

https://centrohistorico.veracruzmunicipio.gob.mx/media/cartografias/08213220120828_VER-1850.jpg

En este se ve claramente las colinas fuera de la ciudad y isla con fortaleza frente al puerto, ambas importantes en los acontecimientos

http://w2.siap.sagarpa.gob.mx/mapoteca/mapas/1325-OYB-7261-A.jpg

 

 

Desde hace varios años, los habitantes de Veracruz vivían en una extraña situación, tratando de llevar la vida de forma normal, con esperanzas en el futuro, pero sabiendo que la amenaza de un gran ataque permanecía latente, y era sólo cuestión de tiempo para que el aviso de que viene el lobo fuese real.

La ciudad, año tras año, ha estado, tanto reconstruyéndose para mejorar su habitabilidad (curando las heridas dejadas por 8 combates anteriores), como para restablecer las defensas de la ciudad. Cada año se ha invertido fuertes sumas en la reconstrucción y mejora de sus murallas, pero también en otras posibles defensas.

En Veracruz, son pocas las construcciones altas, y tras tantas batallas, éstas han tenido que ser reparadas varias veces. El edificio más moderno y alto (y también el más lujoso) es el Hotel Casino Hungría Veracruz, donde yo trabajo en el servicio de seguridad, que no ha vivido ninguna de las ocho heroicas batallas que ya lleva esta sufrida ciudad.

 


Ilustración 1 Panorámica del centro de la ciudad desde uno de los pisos del hotel, en la imagen se ve la parroquia, el hotel Diligencias, el Zócalo con su primer diseño, el Palacio Municipal, y al fondo la Aduana, la Bahía y San Juan de Ulúa

 

El hotel, con su función de casino, y las leyes especiales que el gobierno de Veracruz implantó sobre el juego, para promover su funcionamiento, provocaron que un buen flujo de personalidades ricas de América, principalmente, pasaran por la ciudad para jugar en sus instalaciones y disfrutar de sus shows (que rápidamente acuñaron fama). Esto trajo bastante movimiento de dinero en la ciudad, acarreando una prosperidad indirecta en muchos de sus rincones.

El último gran evento del hotel se realizó a finales de octubre de 1850, cuando se celebró el Primer Torneo Internacional de Póker, que trajo a gran cantidad de jugadores de todas partes del mundo, pero la mayoría eran de países como Colombia, México y especialmente Estados Unidos.

El torneo también trajo gran cantidad de espectadores que llenaron todas las instalaciones de la ciudad; las de lujo como las humildes, a pesar de la amenaza latente de que un ataque era inminente. Lo cierto es que, desde que estoy aquí, nunca se había sentido tanta tensión en el ambiente.

Tras terminar el torneo la mayor parte de los jugadores y espectadores decidieron irse de la ciudad lo antes posible, con ese miedo de quedar atrapados en medio de un asedio a la ciudad. La mayor parte de la población nativa usaba expresiones de despreocupación, cuando les preguntaban, queriendo alardear de que algunos de ellos ya habían sobrevivido a varias batallas y que estaban acostumbrados a esa tensión del ataque que ya se va a producir; pero dentro de sus casas, la mayoría se veían a los ojos sabiendo que nunca había habido más señales como ahora de que el momento de la verdad realmente estaba llegando y no faltaba mucho para que la ciudad sea por novena vez el campo de juego del dios Marte. La mayoría de aquellos que realmente tenían cómo irse se plantearon seriamente hacerlo. Los más pobres ni se preocupaban en pensar en un ataque que les era inevitable.

Y esas señales también las estaba viendo yo. El aumento no sólo de la intensidad del entrenamiento de la milicia de la ciudad, sino también el que se estaba integrando a la misma a una mayor cantidad de gente; apenas descartando a personas con discapacidades. Durante meses me di cuenta que el gobierno iba ubicando extraños barriles, muy bien sellados, a lo largo de la ciudad. Los barriles en la mayoría de los casos no tenían seña alguna, en otros decían ser de agua o de vino, pero no eran usados como tales y se colocaban en lugares no adecuados o extraños. A quien preguntaba demasiado, como yo, se le decía que se estaba almacenando provisiones para un asedio. Entre los lugares más extraños donde eran ubicados estaba el que se habían iniciado unas obras, que oficialmente eran para crear un alcantarillado moderno para la ciudad, pero en los pocos túneles semiconstruidos, se almacenaron barriles de esos (especialmente en la zona del puerto). Otros eran escondidos en carretas cubiertas en ciertos lugares. Todo me daba muy mala espina.

Luego llegaron los españoles, a principio de noviembre, y todo el mundo supo que la hora de la verdad podía ser en cualquier amanecer. Este fue el momento en que los últimos precavidos se fueron. De la casa en Hungría recibimos la orden de que todas las tiendas en el hotel (prácticamente, casi todas las tiendas de mayor lujo de Veracruz) recogieran sus mercancías y cerraran. Todo sería almacenado en los almacenes de la TransEurop (la empresa logística entre América y Europa que usamos) que irónicamente se encuentran en el puerto mexicano de Tampico. Estarían embaladas como mercancía a exportar a Hungría. Si el ataque no se lleva a cabo, regresarían a Veracruz. También se despachó a Hungría la mayoría de las ganancias del hotel.

Tuve la suerte de estar en la entrada del hotel, cuando se presentó un pomposo oficial español, preguntando por el gerente. Se lo busqué y se lo traje. El impoluto coronel se presentó como coronel José Fernando Rivapalacios y del Monte-Gallardo, comandante del 27º Regimiento de Infantería de Línea y expresó en voz alta:

—En nombre del rey de España, Carlos V, esta propiedad es confiscada para ser usada en la defensa de la ciudad.

Otros oficiales españoles también se encontraban entrando al lobby del hotel, mientras en la calle comenzaban a acumularse soldados y los vecinos curiosos asomados por las ventanas.

El coronel informó que formaba parte de las fuerzas asignadas a la defensa de la ciudad y que su regimiento se encargaba de la defensa de esa parte de la misma. Estamos ubicados, más o menos, en el centro de la ciudad (ocupamos el solar entre la 6ta. Calle del 5 de Mayo, la Calle de la Lagunilla y la Calle de Salinas) por lo que supuse que el control de esas calles será importante para contener a tropas enemigas que hayan logrado penetrar en la ciudad.

Pidió al gerente que le enseñaran todas las instalaciones. El gerente accedió, como no tenía de otra, pero exigió que todos los soldados se quedaran afuera. El coronel accedió, pero siendo acompañado con 2 edecanes. Yo también participé de la guía turística. El coronel iba dando instrucciones a sus ayudantes a medida que iba viendo las instalaciones y ellos anotaban.

Terminada la gira, mandó a desalojar a todos en el hotel, para asignar habitaciones a algunos de sus oficiales (los cuartos de los pisos 3 al 5). El hotel a estas alturas ya tenía pocos clientes. De ellos la mayoría prepararon sus maletas sin objeción alguna para alejarse lo más posible de este futuro cementerio amurallado. Aunque hubo un grupo de jugadores del torneo de póker, la mayoría estadounidenses, que se resistieron a irse. Se habían quedado expresamente en el hotel en busca de ver la futura batalla y tener un poco de acción. También se quedó uno de los reporteros que cubrían el evento del torneo de Póker y ahora quería cubrir la nueva batalla de Veracruz.

El coronel estaba contento, como niño con bolsa de golosinas, con el hecho de que el edificio poseyera un sótano, una planta baja y dos pisos con una estructura de piedra, estilo fortaleza debido a la gran cantidad de dinero que se maneja en esas plantas del hotel. Los siguientes 3 pisos (habitaciones principalmente) ya eran de la tradicional madera. El cuartel del regimiento y del batallón encargado del hotel se instaló en el piso 2 (donde normalmente juegan las personas más adineradas y donde se encuentra la caja fuerte principal). En el piso 1 (donde normalmente la gente juega en el casino) mandó a instalar el hospital de campaña (embalándose y almacenando lo mejor posible todo el mobiliario de los juegos) y en el sótano mandó a instalar el polvorín. La planta baja, donde se encuentra el restaurante, el bar con espacios para shows nocturnos y las tiendas de lujo (de productos traídos de Hungría) se mandó a atrincherar fuertemente.

Al ver que pasaban los días y nada indicaba que los soldados se irían o que la batalla no se produciría, el gerente decidió mandar a trasladar todo el mobiliario para los juegos a los depósitos de la TransEurop. El gerente le dio la oportunidad a todo el personal del hotel a salir de Veracruz. La mayor parte del personal de servicios aceptó el ofrecimiento, pero como el mismo gerente se quedaría a custodiar el hotel, la mayor parte del personal de seguridad decidimos quedarnos con él, a protegerlo.

Veracruz es una ciudad pequeña, máximo 2 kilómetros de ancho por 1 de ancho. El pequeño escuadrón de 100 jinetes se encontraba emplazado en el Palacio, a sólo 2 o 3 cuadras de aquí. Aun así, las fuerzas regulares del general Juan Francisco Gonzáles Hernández de Malibrán, de apenas 2.500 infantes no eran suficientes para defender toda la ciudad. Las milicias levantadas en los últimos tres meses no son de mucha ayuda real ante el ejército regular mexicano. La defensa depende realmente de los 7.000 infantes españoles, repartidos entre las diversas fortalezas, fortines y demás defensas levantadas.

Veracruz nunca tuvo los recursos para reparar los daños en la estratégica fortaleza de San Juan de Ulúa. Los españoles decidieron ocuparla con 500 hombres y 20 cañones (evidentemente con sus dotaciones). Es una pieza importante para la defensa de la entrada del puerto de Veracruz y todos esperábamos que evitara que la flota mejicana bloqueara el puerto.

Tanto la infantería española, como la veracruzana trabajaron duro para reparar, mantener y construir las defensas existentes y nuevas. Era frecuente el levantamiento de barricadas y el desembarco de pertrechos en el puerto, para las diferentes defensas. Los niños corrían de un lado para el otro, porque frecuentemente eran usados para los mandados y transportar cargas ligeras. Todas las iglesias (habían 4, además de la parroquia, el convento y la de los hospitales ya existentes) se convirtieron en hospitales improvisados. El palacio, la aduana, las comisarías de policía, la parroquia, el vicariato, el convento, el mercado y los almacenes se fortificaron. Las mismas iglesias y hospitales (el de San Sebastián y el de Loreto/Militar) también.

Cerca del puerto, la parroquia, el palacio y el mercado se convirtió en un importante reducto fortificado.

Cuando se hizo el trato para construir el hotel, se acordó con el gobierno de Veracruz que pondría una comisaría en alguna de las esquinas cercanas. Es así que se crea la comisaría de la Calle de la Inquisición. Así, nosotros formamos parte, junto a la comisaria, de otro reducto, más cerca de las murallas.

Era principios de diciembre y se llevaba ya 2 días con amaneceres muy brumosos, que estimulaban historias de fantasmas y ponían nerviosos a los centinelas. Se llevaba días viendo como las fuerzas mexicanas aumentaban día tras día, a distancia segura de las murallas de la ciudad. También los vientos escaseaban y estaban huidizos para las embarcaciones. Todo parecía indicar que la próxima mañana sería igual. Además, un informante le indicó a don Juan Francisco que los mexicanos aún esperarían algunos días más en atacar, pues esperaban más provisiones y refuerzos. Yo creo que el general cayó en una trampa. Lo más seguro es que Santa Anna estuviese acumulando pertrechos para el asedio desde hace mucho tiempo.

Por un marino supe que el general Juan Hernando Antonio de la Santísima Trinidad Blanco y Torres, jefe de toda la formación española y máximo responsable de la defensa de Veracruz, desde su llegada, mantuvo a dos bergantines patrullando por esas noches de quietud, a ambos accesos al puerto de Veracruz. En realidad, nadie esperaba que, por lo menos por mar, hubiese ninguna acción hasta que la neblina y los vientos se levantaran. Pero los mexicanos fueron ingeniosos, muy ingeniosos.

Aprovechando la noche y la neblina, se acercaron muy lentamente, con largos botes de remo y asaltaron a los bergantines por sorpresa. Por un prisionero mexicano, herido, me enteré que los españoles fueron agarrados por sorpresa, pero pelearon con la natural bravura que los caracteriza. En ambos bergantines casi no se lograron tomar prisioneros. Incluso, en uno de ellos, un marinero se lanzó con una antorcha al interior de la embarcación, queriendo hacer explotar la santabárbara. Me imagino que pensó que la explosión del navío podría avisar del ataque en curso; total, la nave y sus tripulantes ya estaban perdidos. Pero no lo consiguió.

Aún de noche, los mejicanos, pasaron a desembarcar en la isla de la fortaleza de San Juan de Ulúa, manteniendo el sigilo bajo el manto de la neblina. Aunque los mexicanos les salió bien la primera parte del plan, logrando escalar las murallas y tomar con silencio las primeras terrazas, los españoles lograron hacerse fuertes en el interior de la ruinosa fortaleza. A partir de aquí a los mexicanos no les salió tan bien el asalto, pero era continuo el desembarco de hombres. La artillería en la fortaleza no veía ningún objetivo a quien dispararle; todo fue combate cuerpo a cuerpo, del más grotesco, y duró varias horas.

Pero la isla está a casi un kilómetro y en Veracruz no se enteraron de nada. A pesar de los ríos de sangre mexicana derramada, consiguieron su objetivo de anular la fortaleza sin que la ciudad se pusiera alerta. El último grupo de españoles nunca se rindió. Menos de una centena de hombres se mantuvieron firmes en una esquina, pero sin ninguna munición. Se dice que murieron casi 1.500 mexicanos en la isla.

En tierra, las tropas mexicanas también acortaron distancia hacia las murallas durante la noche y colocaron artillería en las dos colinas al suroeste de la ciudad, llamadas Colinas de Santa Fe. Desde allí, al amanecer, comenzaron a bombardear el puerto y los navíos en él, mientras que desde otras posiciones se comenzaron a bombardear la ciudad, pero principalmente sus murallas. Aunque la densa neblina hacia que en estos momentos los tiros fuesen más a ciegas y a suerte que a cualquier otra cosa.

Para los centinelas en el puerto debió ser una escena espeluznante comenzar a oír el silbido de balas de cañón cayendo por doquier y ahora, en medio de la densa niebla, comenzar a ver desdibujadas algunas velas, algunos mástiles; tanto a derecha como a izquierda de la fortaleza de San Juan de Ulúa y esta permanece en un desconcertante silencio ¿Serán buques amigos?

El general Juan Blanco ordena inmediatamente zarpar a la flota, pero la neblina, la marea aun insuficientemente alta y la falta de adecuado viento, en medio de toda la confusión, sumado a que 20 buques de guerra, de diversos tipos, tenían el puerto realmente congestionado, no facilitaban para nada la maniobra. Gracias a Dios ya no quedaba ningún buque mercante en el puerto, solo pequeñas embarcaciones de pescadores.

La artillería española y veracruzana comenzaron a disparar a las artillerías enemigas. Al principio sus disparos fueron muy erráticos y no presentaban ningún peligro para los mexicanos. Pero la ciudad tenía buenos ojos. El general Juan González había colocado vigías especialmente entrenados en los puntos altos. En el hotel, por supuesto, había varios. Además, en el campanario de cada iglesia y en algunos de los baluartes. Su función era guiar a la artillería mediante dos banderas de colores. Así que pronto la artillería de la ciudad comenzó a afinar sus tiros y a hacer daño a la artillería mexicana.

Yo enseguida corrí al último piso del hotel y trataba de ver el progreso de la batalla, corriendo de una ventana a otra. También había varios curiosos imprudentes. No todos ellos llegaron vivos al final del día.

En el puerto, una corbeta española comienza a incendiarse. Los marinos corrían de un lado a otro por tratar de apagar el incendio. La corbeta está demasiado cerca de otros navíos y puede generar una desgracia en cadena.

Las piezas de artillería que los mexicanos habían acercado para bombardear la ciudad comenzaron a ser el centro de atención de la artillería que la defiende, encajándoles varias bajas. Debido a la falta de espacios adecuados, la artillería española y veracruzana no estaba concentrada, sino dispersa, entre lugares a lo largo de la ciudad y en los baluartes de las murallas, y algunas piezas tenían muy malos ángulos de tiro. Vi con temor que, aunque la artillería podía ser mucho mejor guiada en la corrección del tiro que la mexicana, no lograba hacer una concentración de su poder en un punto determinado.

Las piezas de artillería sobre las colinas (las que atacaban el puerto) también recibieron la contestación veracruzana, sufriendo algunas bajas.

Los mexicanos decidieron ser más prudentes. La neblina comenzaba a levantar y aunque los mexicanos podrían mejorar un poco su visión sobre la ciudad, la ciudad mejoraría más la visión sobre ellos. Así que comenzaron a retrasar la artillería que se había acercado para atacar a la ciudad, colocándola donde su máximo alcance apenas lograba atacar las murallas. Su objetivo evidente era realizar boquetes en las mismas (por donde la infantería pudiera pasar) sin que la mayor parte de sus piezas de artillería, en esta función, estuviese bajo una importante lluvia de balas de la ciudad.

La ciudad había sufrido algunos daños, un par de balas habían impactado en el hotel, generando varios daños, pero sin poner en peligro su estructura. El campanario de la iglesia también encajó un impacto. Algunos incendios nacieron, que la población combatía como podía, en medio del miedo; pero hasta ahora nada que ya la misma ciudad, tristemente veterana en combates, no hubiese vivido y sobrevivido antes.

El general mandó a retroceder a la infantería que se encuentra más desprotegida en las partes más débiles del muro. No hacen nada con esperar que una bala de cañón o una piedra del muro los mate. Cuando los mejicanos vengan se volverán a tomar las posiciones de las partes que aún se mantengan en pie y en los escombros de las brechas abiertas, que se defenderán hasta la muerte.

Pero los mejicanos mantuvieron la artillería sobre la colina, que atacaba a los navíos en el puerto. Éstas ya operaban a su máximo alcance. Cuando los cañones eran destruidos o sus operarios diezmados, eran sustituidos por otros, y en esta función se estaban usando los cañones alemanes que se habían adquirido, considerados de los mejores disponibles por Santa Anna.

Mientras, el terror estaba generalizado en la zona del puerto. Habían aparecido 15 buques a cada lado de la isla de la fortaleza. Bergantines, corbetas, algunas fragatas y algún buque de línea, todos con la bandera mexicana. Aunque la primera baja naval de los mejicanos ocurre aquí, en este momento, cuando una corbeta, debido a la niebla, no logra divisar las señales de rocas peligrosas, del lado izquierdo de la isla, y terminan estrellándose contra ellas. Los veracruzanos no se enterarán de este hecho sino hasta después de la batalla. Los del lado derecho, tuvieron más suerte y pericia, pues acercarse a su posición sin visibilidad y guías, sorteando diversos arrecifes estuvo muy cerca de ser una hazaña.

Los diversos buques lentamente se alineaban para convertir toda la zona del puerto en una tumba salada; pero la falta de experiencia mexicana, la neblina que aún se levantaba con mucha lentitud en esta zona y los pocos vientos también les traían problemas. La línea de combate era más parecida a un trazado intermitente hecho por un epiléptico. Tanto en el lado izquierdo como en el derecho hubo navíos que colisionaron haciendo su maniobra; aun así, lo llevaban mejor que los buques españoles y veracruzanos, que con el poco viento en contra veían con desesperación que no les daría tiempo de ubicarse adecuadamente. Además, de vez en cuando una bala mexicana disparada desde las colinas lograba dar en el velamen o peor aún, en un mástil, complicando hasta la histeria las maniobras y las posibilidades. ¿Por qué la fortaleza no disparaba? ¡Los tienen perfectamente a tiro! Se preguntaba la genta, y la espantosa realidad se hizo evidente a todos. La fortaleza ya había caído.

Los bergantines de ambos lados, más maniobrables, por ser los más pequeños, fueron los primeros en estrenar sus cañones.

Las horas van pasando y los muros de la ciudad van cediendo. Los mexicanos logran abrir varias brechas y llega la hora que Santa Anna se levanta de su silla, bajo la sombrilla, desde donde contempla tranquilamente la batalla, y da la orden de hacer el primer asalto a la ciudad.

Ha habido muchas bajas en Veracruz, pero aún son una fuerza defensiva cohesionada. Los mexicanos avanzan hacia la ciudad, a paso rápido (pero no corriendo, la distancia es muy larga para ello), gritando consignas. La artillería vuelve a acercarse para volver a martillar la ciudad y tratar de silenciar las piezas de artillería que aún quedan defendiendo la ciudad. La infantería española y veracruzana toma posiciones y espera, espera, espera. Los fusiles poseen, con un buen tirador, un alcance efectivo de menos de 150 metros (no era raro que se esperara hasta los 50 metros para las tropas menos entrenadas). Mientras, sólo las piezas de artillería pueden actuar. Los soldados sudan y los músculos duelen por la tensa espera. Las heridas leves no se sienten, toda la concentración se encuentra en las figuras que se acercan.

El combate naval se intensifica al irse incorporando más embarcaciones mexicanas en posición de tiro. Los combates van acortando distancia. Varios buques españoles están en problemas. Algunos con incendios que no se logran apagar y la sangre española empuja impetuosa a que las embarcaciones busquen trabarse en combate cuerpo a cuerpo, para por lo menos morir llevándose a la mayor cantidad de enemigos posibles.

Las primeras oleadas de mexicanos llegaban a los muros bajo fuego graneado de la infantería. Los valientes que van de primero (generalmente desesperados que requieren ganar respeto ante sus jefes), a menos que estén bendecidos por la virgen, caen muertos o heridos (y suelen ser pisados por los que les siguen); pero hay más infantes que balas en el trayecto a los boquetes. El combate cuerpo a cuerpo es lo que es, cruel, dolorosamente hiriente, aturdidor, caótico, animalesco. Los infantes españoles pelean como los leones cuya fama tienen. Los veracruzones pelean con la misma valentía, el problema es que los mexicanos también son valientes, y muchos de sus soldados llevan años matando en guerras legales e ilegales.

En el puerto, una fragata explota por los aires, incendiando más navíos aún. Uno mexicano, pero otros dos más, españoles. El heroísmo no falta en ninguna parte de la ciudad y menos aún sobre el agua. Una fragata española logró hundir con sus cañones a una corbeta mejicana y al ser rodeado por embarcaciones enemigas, se trabó en un feroz combate cuerpo a cuerpo. Perdieron su fragata en un incendio descontrolado, en medio del combate en la cubierta; pero lograron tomar tanto el bergantín como la corbeta que los atacaban. Usando la corbeta mejicana se abalanzaron sin temor sobre el siguiente buque mejicano.

En la ciudad, son rechazadas las primeras oleadas; cosa que Santa Anna ya preveía. Según mis cálculos, este primer asalto debe haberle costado por lo menos unos 2.000 a 3.000 hombres.

Se abre una pequeña brecha de pausa en los combates, que permite a los defensores de la ciudad trasladar los heridos a los diversos hospitales. Los heridos mejicanos por el lado de afuera de la muralla no tuvieron la misma suerte.

Santa Anna ya considera que las defensas se deben haber debilitado más significativamente. Destacan las varias columnas de humo negro, desde diversas partes de la ciudad. Se dice que Santa Anna se levantó dijo:

—¡Bueno muchachos!, ya dejamos de jugar. Ahora comienza lo serio.

Comienza la segunda fase del asalto.

Esta vez las tropas mexicanas logran superar a los sobrevivientes que defienden las brechas abiertas por la Puerta Nueva. Las tropas mexicanas comienzan a desbordarse por las calles. Los combates no dejan de recrudecer. Las tropas más disciplinadas no se adentran demasiado en la ciudad, sino que van rodeando los diversos baluartes en la muralla y los van asaltando hasta que ya no haya quien los defienda. Así cae el baluarte de San Javier.

En cambio, las tropas menos profesionales se adentran dentro de la ciudad, buscando matar todo lo que se mueva y tratar de aprovechar el caos para violar y robar. Esta parte, si se puede, es más cruel aún, pues se mezclan los infantes de ambos lados que combaten a fuego de fusil y pistola, así como espada y daga; pero también los jóvenes y ancianos milicianos que tratan de hacer lo que pueden con machetes y palas. Niños y mujeres llorando y gritando, huyen despavoridos o se quedan paralizados, algunos; mientras que otros, gritando igual, en cambio, arañan y acuchillan desesperadamente. Las calles se llenan literalmente de chorros de sangre y el fuego se va expandiendo. Los mejicanos intentan infructuosamente tomar el Vicariato y el Hospital de Loreto, convirtiéndose en las llaves que cierran su avance.

El general Juan Blanco había ordenado reservar la mayor parte de las granadas para cuando los mejicanos estuviesen aglomerados en las calles. Esta táctica provocó grandísimas cantidades de muertos y heridos entre el enemigo, en cada una de las oleadas.

En el puerto, un navío de línea español se muestra como un leviatán que se niega a morir. Sus cañones logran hundir una fragata mexicana que Santa Anna tenía como su preferida. ¡Dios, ya quisiera escuchar los insultos que proferirá! Este gran navío peleó durante horas, prácticamente en ruinas, ya semi hundido, seguía combatiendo con todo lo que podía. Finalmente, cuando el asalto al mismo tiempo de 3 buques mexicanos lograba someterlo, explotó, llevándose consigo a uno de ellos y dejando inservibles a los otros dos.

Pero la marina española estaba sentenciada en la ratonera donde se encontraba, aunque nunca se dio por vencida y no permitió que la marina mejicana bombardeara la ciudad.

Mientras en tierra, el contragolpe de las unidades de infantería dentro de la ciudad y la carga del propio general Juan Francisco Gonzáles Hernández de Malibrán al frente de sus valientes 100 jinetes logra una victoria momentánea, negándole el control de la Puerta Nueva a los mejicanos, aunque sin lograr consolidar su posesión; pero a costa de que su grupo de jinetes quede reducido a él y 20 jinetes más (casi todos con algún tipo de herida), que se retiran a defender el palacio. En ese contragolpe ayudó mucho uno de los batallones del regimiento que ocupa el hotel. Por la cantidad de cuerpos y quejidos en las calles, aquí deben haber caído muertos o heridos otros 2.000 mejicanos.

Los asaltos realizados por los mexicanos por el lado sureste, tratando de capturar la Puerta de la Merced, fueron los que menos éxitos consiguieron. El cuartel, apoyado por el baluarte de San José y de Santiago lograron mantenerse firme este lado de las defensas. Los intentos mejicanos por este lado deben haberles costado de 1.000 a 2.000 hombres más. En cambio, el lado noroeste terminó siendo el que más cedió.

El Baluarte de la Concepción, aún permanecía defendiéndose, pero los mexicanos habían logrado tomar y conservar la Puerta de México (camino a Jalapa), cayendo también los baluartes de San Mateo y San Juan (que la rodean). El coronel José Fernando Rivapalacios ya preveía disponer tropas para un contragolpe hacia esa zona, cuando otras terribles noticias llegan y se abandona la idea.

Por el sur, la posición conocida como La Noria termina cayendo en manos enemigas, por donde gran cantidad de tropas mejicanas entran, repitiéndose lo sucedido con las tropas que habían entrado por Puerta Nueva. Las tropas profesionales rodearon los cuarteles (que hasta ahora han resistido bastante bien), tratando de tomarlos. Los demás se adentran en la ciudad y las tropas del 27º regimiento se encuentran defendiendo el centro de la ciudad (siendo atacados por su izquierda). Nuevamente, más tropas mejicanas entran por la Puerta Nueva y ahora el 27º regimiento también se ve atacado por la derecha. Pronto quedamos completamente rodeados.

A estas alturas, el hotel parecía una gran chimenea, entre las pequeñas nubes de humo de los disparos de los fusiles y las más densas, de los pequeños incendios provocados por los impactos de artillería, la bella estructura exhalaba bastante humo. Los infantes españoles disparan desde cada ventana a la que aún haya acceso, pues la edificación ha encajado a lo largo de la batalla, ya bastantes impactos de balas de cañón. Las paredes de piedra aguantan mejor tales impactos; pero la estructura de madera de los pisos 3 a 5, no. Tenemos el hospital lleno y yo mismo casi muero, cuando una bala de cañón me dejó colgando de una viga, con una caída de 3 metros, llenos de filosas puntas de madera astillada bajo mío. A partir de aquí, seguí disparando con un rifle M1841 de uno de los vaqueros gringos que ya no lo necesitará más.

La torre de la parroquia ya se encontraba completamente desfigurada y gran cantidad de casas en la ciudad ha sufrido graves daños por el bombardeo de artillería, que paradójicamente, también han provocado bajas entre los mexicanos dentro de la ciudad. Si me pareció un poco extraño que de vez en cuando algún impacto de artillería provocaba una explosión completamente desproporcionada. Pensaba que algún depósito de municiones escondido fue alcanzado.

El Hospital de Loreto y el Hospital Militar (uno al lado del otro) resistió heroicamente, provocando literalmente montañas de mexicanos heridos, pero finalmente no aguantan oleada tras oleada y la visión de los heridos luchando entre las camas del hospital, en salvajes cuerpo a cuerpo, es para traumar a cualquiera. Aunque el coronel José Fernando Rivapalacios trató de enviar un batallón a apoyar al hospital, no lograron llegar. Finalmente, el hospital cayó.

Ha estas alturas, muy pocas piezas de artillería de la ciudad aún lograban disparar. Santa Anna ya piensa que a la ciudad sólo le falta un empujón y es hora de lanzar la oleada definitiva. Así que entra en primera fila, junto a sus veteranos 200 jinetes y todos los infantes que le quedan, a través de la puerta de México (la brecha más amplia y consolidada en las defensas). Santa Anna, junto al grueso de las tropas que están entrando, se desparraman por toda la costa, combatiendo a lo largo de todo el puerto. El baluarte Concepción cae finalmente ante la embestida. Se combate fieramente en el convento (ubicado entre la 3ra. Calle de la playa y la de San Francisco), completamente desbordado, la aduana y en el palacio.

En el otro extremo de la ciudad, una parte de los cuarteles aún resiste y ya el baluarte de Santiago está completamente rodeado. Se combate prácticamente en cada calle. Las iglesias, las comisarías de policía son puntos donde se trata de resistir desesperadamente. El regimiento que defiende la zona del hotel, ya combate en todas las calles que lo rodean, perdiendo poco a poco terreno. En el convento ya se está resistiendo sólo en el último piso.

Entonces del palacio salen unos cohetes de fuegos artificiales. Es una extraña señal que deja sorprendidos a propios y extraños.

Resulta que los extraños bidones distribuidos por toda la ciudad estaban llenos de pólvora, y habían sido ubicados por un ingeniero militar para convertirlos en mortales trampas. Muchos de estos bidones habían explotado ya, en medio de los combates, pero aún la mayoría permanecían en su letargo. Había milicianos que se encontraban pacientemente esperando, escoltándolos, esperando la señal, que finalmente ha llegado.

Entonces, cuando los hombres pensaban que no se podía ver mayores horrores, el infierno se hace presente en la ciudad. La zona portuaria comienza a explotar sistemáticamente, de un extremo al otro. La Calle de la Playa, que va de extremo a extremo, y la de atrás de ésta, la Calle de la Compañía, estaban repletas de combatientes mejicanos. Ambas calles habían sido especialmente minadas, por si los mejicanos lograban entrar por el mar, y la mayor parte de estas bombas aún se encontraban operativas para cumplir su misión de heraldos de la muerte. Muchas zonas del interior también explotaron. La ciudad quedó imbuida en un pitido aturdidor, producto de un inmenso estruendo que lo dominó todo, seguido de miles de gritos de dolor.

Esto ha sido una masacre en toda regla. Claro que las explosiones no miraban si eras amigo o enemigo, volaron pedazos humanos de cualquier bando; pero evidentemente ya pocos corazones españoles y veracruzanos seguían latiendo; la mayor parte de los muertos e inmensa cantidad de heridos eran mejicanos. Lógico, pues las diversas trampas estaban pensadas para causar el máximo daño en las calles, y la mayoría de los defensores o población civil se encontraban dentro de alguna edificación. El muelle también había sido minado, pero esas bombas no fueron detonadas.

Para desilusión de los defensores, Santa Anna no ha muerto. Para sorpresa de los mejicanos, Santa Anna se encuentra gravemente herido. Esto provoca una orden generalizada de retirada. Los mejicanos ahora tienen como prioridad salvarle la vida a Santa Anna.

Los mejicanos abandonan la ciudad y es una retirada costosa. No sólo dejan abandonados a sus heridos, sino que españoles y veracruzanos se envalentonan y arremeten con toda la poca fuerza que les queda. Yo creo que los mexicanos terminaron perdiendo otros 4.000 infantes.

Tiempo después se corrió el rumor de que Santa Anna logró salvarse, pero a costa de perder su pierna, en una peligrosa operación sin anestesia y muy poco higiénica, que le realizaron de emergencia.

La vista de las aguas delante de lo que ha quedado de Veracruz es espeluznante. Las aguas en rojo intenso, están llenas de barcos hundidos, de los cuales se ve sólo la cima de los mástiles o una bandera a ras del agua; otros semihundidos, con incendios que ya nadie trata de controlar y restos de toda clase flotando por doquier, en medio de miles de cadáveres flotando. Aún se escuchan gemidos y gritos. Con botes, algunos marineros buscan entre este mar de desperdicios, muerte y destrucción si hay aún almas que puedan salvarse. Entre la población sobreviviente se corrió la idea de que se podía caminar de Veracruz hasta la fortaleza de San Juan de Ulúa, sin tocar el agua, pisando sólo los cadáveres.

Por las preguntas que le he hecho a los sobrevivientes y la cantidad de miembros, cadáveres y heridos en la ciudad que yo mismo he constatado, yo estimaría que los mexicanos han perdido por lo menos 11.000 hombres. No podría saberlo con certeza, pero yo también afirmaría que debieron perder unos 50 cañones, unas 20 embarcaciones y toda su unidad de 200 jinetes.

De los defensores, me sorprendió ver que aún éramos unos 2.000 españoles y cerca de 1.500 veracruzanos (y otras nacionalidades); aunque sólo 3 embarcaciones.

  

Aclaratorias:

La Ilustración 1: Foto atribuida a Paul Emilé Eliot. Fuente: Getty Museum. Sacada de: https://aguapasada.wordpress.com/2014/04/05/3er-recorrido-por-veracruz-en-los-anos-1860s-1870s/

 

Este relato ha sido escrito por Alan Dryiceman von Kastner, agosto del 2020

 Todo este relato salió del siguiente evento, en la resolución del turno:

  • Batalla de Veracruz:
    • El Emperador mexicano pone en asedio al puerto de Veracruz. Logrando la destrucción de las primeras líneas de defensas españolas.
      • Las escuadras navales mexicanas y españolas chocan cerca del puerto. La artillería mexicana puesta en los montes aledaños del puerto y la superioridad numérica logran destruir 19 barcos españoles.
      • Confiado el guerrero eterno de Zempoala, lidera personalmente la ofensiva para entrar a las calles de puerto. Donde de repente literalmente estallan las calles del puerto, atrapando en la explosión a la infantería mexicana y al general; siendo víctima de la metralla el emperador pierde la pierna.
      • Este hecho logra la retirada general de las tropas mexicanas y el bloqueo naval del puerto. Mientras Santa Anna en muletas enfurecido maldice a los 4 vientos a los hijos de putas españoles.
      • La victoria pírrica española de Veracruz se pagó con un gran número de bajas españolas y tropas realistas; la casi destrucción de la flota del caribe y la explosión de la mayoría del puerto.
  • El Emperador Santa Anna hace un entierro imperial de su pierna en la Ciudad de México.

También, el administrador, me indicó las bajas de los defensores.