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jueves, 28 de diciembre de 2023

Los caballeros templarios

  Bitácora del capitán ADvK... 

        Fecha estelar 20123.

 Este artículo es una copia del original (que uso como repositorio de respaldo) y comparto por su interesante contenido, consultado el 28/12/2023, de Mark Cartwright (traducido por Rosa Baranda) y publicado el 28/09/2018 en el World History Encyclopedia.

   Si vas a citar el artículo, hazlo de la fuente original.

Fuente: https://www.worldhistory.org/trans/es/1-16900/los-caballeros-templarios/

Los caballeros templarios

por , traducido por Rosa Baranda
Publicado el 28 septiembre 2018 

Knights Templar (by Unknown Artist, Public Domain)
Caballeros templarios
Unknown Artist (Public Domain)

Los caballeros templarios se establecieron en torno a 1119, y recibieron el reconocimiento papal en 1129. Fue una orden militar católica medieval cuyos miembros combinaban la destreza marcial con la vida monástica y defendían los lugares santos cristianos y a los peregrinos en Oriente Medio y en otros lugares. Los templarios, cuya sede estaba en Jerusalén y después en Acre, fueron una élite importante de los ejércitos cruzados.

Con el tiempo, los caballeros templarios llegarían a ser muy poderosos, llegando a controlar tierras y castillos en Levante y por toda Europa. Acusada de herejía, corrupción y de llevar a cabo prácticas prohibidas, la orden fue atacada por el rey francés Felipe IV(que reinó de 1285 a 1314) el viernes 13 de octubre de 1307 y después fue desmantelada oficialmente por el papa Clemente V (que sirvió de 1305 a 1314) en 1312.

Fundación y primeros años

La orden se formó en torno a 1119, cuando siete caballeros, liderados por un caballero noble francés de Champaña, Hugh de Payns, juraron defender a los peregrinos cristianos en Jerusalén y la Tierra Santa, para lo que creó una hermandad que adoptó votos monásticos, incluido el de pobreza, y cuyos miembros vivían juntos según un código de conducta establecido. En 1120, Balduino II, el rey del reino de Jerusalén, que gobernó de 1118 a 1131, entregó a los caballeros su palacio, la antigua mezquita de Aqsa en el Templo del Monte de Jerusalén, para que lo usaran a modo de sede. El edificio se conocía comúnmente como "El templo de Salomón", por lo que a la hermandad pronto se la empezó a llamar "la Orden de los Caballeros del Templo de Salomón, o simplemente "templarios".

Fueron reconocidos oficialmente como orden por el papa Honorio II (1124-1130) en el Concilio de Troyes en enero de 1129. Fue la primera orden militar en crearse, y en un principio se los consideraba como una rama de los monjes cistercienses. En 1145, los caballeros de la orden recibieron permiso para llevar en manto con capucha blanco que los cistercienses habían hecho suyo. Los caballeros adoptaron pronto su distintiva capa blanca y empezaron a usar la insignia de la cruz roja sobre un fondo blanco. La doctrina religiosa no presentaba ningún impedimento a la lucha, siempre y cuando fuera por una causa justa: las cruzadas y la defensa de la Tierra Santa era exactamente ese tipo de causa. Así que la orden recibió el respaldo oficial de la Iglesia. La primera gran batalla en la que participaron los caballeros templarios fue en 1147 contra los musulmanes durante la segunda cruzada (1147-1149).

LA ORDEN RECIBÍA DONACIONES DE TODO TIPO, PERO LAS MÁS COMUNES ERAN DINERO, TIERRAS, CABALLOS, EQUIPO MILITAR Y COMIDA.

La orden creció gracias a las donaciones de los simpatizantes que reconocían la importancia de su papel como defensores de los pequeños estados cristianos de Levante. Otros, desde los más pobres hasta los más ricos, daban lo que podían simplemente por asegurarse una buena vida tras la muerte y, como se podía mencionar a los donantes en las misas y las oraciones, puede que también buscaran una vida mejor en el presente. La orden recibía donaciones de todo tipo, pero las más comunes eran dinero, tierras, caballos, equipo militar y comida. A veces también se donaban privilegios, lo que permitía a la orden ahorrar en sus propios gastos. Los templarios también invertían el dinero en comprar propiedades que producían ingresos, con lo que acabaron poseyendo granjas, viñedos, molinos, iglesias, pueblos y cualquier otra cosa que considerasen una buena inversión.

Otra manera de aumentar las arcas de la orden era gracias a botines y tierras adquiridas como resultado de campañas victoriosas, además de que también podían exigir tributos a las ciudades conquistadas, las tierras bajo el control de los castillos templarios, y los estados rivales más débiles en Levante. Con el tiempo, la orden pudo establecer centros secundarios en la mayoría de estados de Europa Occidental, que se convirtieron en fuentes importantes de ingresos y de reclutas.

Seal of the Knights Templar
Sello de los Caballeros Templarios
Unknown Artist (Public Domain)

Puede que el dinero entrara a espuertas desde todos los rincones de Europa, pero también tenían que hacer frente a un alto coste. Mantener a los caballeros, sus escuderos, sus caballos (a menudo cada caballero tenía cuatro), su armadura y el resto del equipo drenaba las finanzas de los templarios. También tenían que pagar impuestos al Estado, hacer donaciones al papado, y a veces pagar diezmos a la iglesia, además de otros pagos a las autoridades locales, mientras que realizar misas y otros servicios tampoco era nada barato. Los templarios también tenían un propósito caritativo, y se suponía que tenían que ayudar a los pobres. Una décima parte del pan que producían, por ejemplo, se repartía entre los necesitados a modo de limosna. Por último, los desastres militares tenían como resultado las pérdidas tanto de hombres como de propiedad en cantidades enormes. No se conocen con exactitud las cuentas de los templarios, pero es bastante probable que la orden nunca fuera tan rica como todo el mundo cree.

A partir del siglo XII, los templarios ampliaron su influencia y lucharon en las campañas cruzadas en la península ibérica, en la Reconquista, para varios gobernantes españoles y portugueses. También operaron en las cruzadas bálticas contra los paganos, y para el siglo XIII los caballeros templarios tenían tierras desde Inglaterra hasta Bohemia y se habían convertido en una orden militar verdaderamente internacional, con muchísimos recursos a su disposición: hombres, armas, equipo y una importante flota naval. Los templarios habían establecido un modelo que sería copiado por otras órdenes militares como los caballeros hospitalarios y los teutónicos. Pero hay un área en la que los templarios realmente destacaron: la banca.

Banqueros medievales

Como los lugareños las consideraban lugares seguros, las comunidades y los conventos templarios se convirtieron en depósitos de dinero, joyas y documentos importantes. La orden tenía sus propias reservas de dinero en efectivo, que, ya desde 1130, se aprovecharon como préstamos con intereses. Los templarios llegaron incluso a permitir a la gente depositar el dinero en un convento y, siempre y cuando pudieran presentar la carta adecuada, a transferirlo y retirar el dinero equivalente de otro convento diferente. Otro de sus servicios bancarios primitivos consistía en que la gente podía tener lo que hoy en día se llama una cuenta corriente con los templarios, en la que pagaban depósitos regularmente y acordaban con los templarios el pago, de parte del titular, de una suma fija a quienquiera que nombrara el titular. Para el siglo XIII, los templarios se habían convertido en unos banqueros lo suficientemente competentes y de confianza como para que los reyes de Francia y otros nobles mantuvieran su tesorería con la orden. Los reyes y los nobles que partían a las Cruzadas a la Tierra Santa, para poder pagar a sus ejércitos en el momento y suministrar provisiones, a menudo adelantaban grandes sumas de dinero en efectivo a los templarios para poder retirarlas una vez llegados a Levante. Los templarios incluso prestaban dinero a los gobernantes y así se convirtieron en un elemento importante de la estructura económica cada vez más sofisticada de la Europa medieval.

Organización y reclutamiento

Los reclutas provenían de toda Europa Occidental, aunque Francia fue la fuente más importante. Estaban motivados por un sentido de obligación religiosa a defender a los cristianos de todas partes, pero especialmente de la Tierra Santa y los lugares sagrados, como penitencia por los pecados cometidos, o como una manera de asegurarse la entrada al Cielo, o por razones más mundanas como la búsqueda de aventura, las ganancias personales, la promoción social o sencillamente unos ingresos regulares y comidas decentes. Los reclutas tenían que ser hombres libres e hijos legítimos, y si querían convertirse en caballeros medievales, a partir del siglo XIII tenían que ser descendientes de caballeros. Aunque era raro, un hombre casado podía unirse a la orden siempre y cuando la esposa estuviera de acuerdo. Se esperaba que muchos reclutas hicieran una donación importante al entrar en la orden, y como las deudas estaban muy mal vistas, la situación económica del recluta ciertamente era un aspecto a tener en cuenta. Aunque algunos menores se unían a la orden, por supuesto enviados por sus padres con la esperanza de que un hijo menor que no iba a heredar nada recibiera un entrenamiento militar útil, la mayoría de los reclutas tenían entre 20 y 30 años. Algunos reclutas se unían más adelante. Un ejemplo es el gran caballero inglés Sir William Marshal, que murió en 1219 y que, al igual que muchos nobles, se unió a la orden justo antes de morir, le dejó dinero en su herencia y fue enterrado en la iglesia del Templo, en Londres, donde todavía se puede ver su efigie.

Temple Church, London
Iglesia del Temple, Londres
John Salmon (CC BY-SA)

Dentro de la orden había dos rangos: caballeros y sargentos, y en el segundo rango estaban incluidos los seglares y el personal civil. La mayoría de reclutas pertenecía al segundo rango. De hecho, el número de caballeros dentro de la orden era sorprendentemente pequeño. Puede que en cualquier momento dado no hubiera más de unos pocos cientos de monjes templarios, aunque en periodos de guerras intensas puede que el número ascendiera hasta los 500. Estos caballeros habrían estado superados por mucho por los demás soldados que usaba la orden, como la infantería (los sargentos o reclutas de tierras vasallas) y los mercenarios (especialmente arqueros), así como escuderos, porteadores y demás personas no combatientes. Entre los demás miembros de la orden se contaban los sacerdotes, los artesanos, los peones, los sirvientes e incluso algunas mujeres miembros de conventos afiliados.

LA ORDEN ESTABA DIRIGIDA POR EL GRAN MAESTRE, QUE ESTABA EN LA CIMA DE UNA PIRÁMIDE DE PODER. LOS CONVENTOS SE AGRUPABAN EN REGIONES GEOGRÁFICAS CONOCIDAS COMO PRIORATOS.

La orden estaba dirigida por el Gran Maestre, que estaba en la cima de una pirámide de poder. Los conventos se agrupaban en regiones geográficas conocidas como prioratos. En las zonas turbulentas como el Levante, había muchos conventos en castillos mientras que en otras partes se establecían para controlar las áreas en manos de la orden. Cada convento estaba regido por un "preceptor" o "comandante", que respondía al jefe del priorato en el que se encontraba el convento. Las cartas, los documentos y las noticias viajaban de un convento a otro, todos con el sello de la orden (normalmente dos caballeros en un solo caballo) para fomentar cierta unidad entre las distintas ramas distantes. Los conventos normalmente enviaban un tercio de sus ingresos a la sede de la orden. El Gran Maestre vivía en la sede de Jerusalén, y después en Acre a partir de 1191 y en Chipre desde 1291. El Gran Maestre tenía el apoyo de otros oficiales de altos cargos como el Gran Comandante y el Mariscal junto con otros funcionarios de menor importancia encargados de suministros como la ropa. De vez en cuando se celebraban encuentros de los representantes de toda la orden y parece que también de las secciones provinciales, pero parece que los conventos locales disfrutaban de una gran autonomía, y solo se llegaron a castigar las faltas graves.

Uniforme y reglas

Los caballeros hacían votos al ingresar en la orden, como en un monasterio, aunque no eran tan estrictos ni estaban restringidos a permanecer siempre dentro de la vivienda comunal. La promesa de obediencia al Gran Maestre era la más importante que hacían, acudir a las misas era obligatorio, así como el celibato, y se daban por supuestas las comidas en común (estas comidas contaban con carne un día sí y otro no). No estaban permitidos los placeres terrenales, entre los que se contaban los pasatiempos tan característicos de caballeros como la caza y la cetrería o llevar la ropa llamativa ni las armas por las que eran célebres los demás caballeros. Por ejemplo, a menudo los cinturones eran de decoración, pero los templarios llevaban un simple cordel de lana que simbolizaba su castidad.

Los templarios también llevaban una sobrevesta blanca sobre la armadura, como ya se ha mencionado, con una cruz roja en el lado izquierdo del pecho. La cruz roja también se llevaba en la librea de los caballos y en la bandera de la orden. Con esto se distinguían de los caballeros hospitalarios, que llevaban una cruz blanca sobre fondo negro, y de los caballeros teutónicos, que llevaban una cruz negra sobre un fondo blanco. En contraste, los escudos de los templarios normalmente eran blancos con una tira ancha negra en la parte superior. Los sargentos llevaban una túnica o capa marrón o negra. Otra característica que distinguía a los templarios era que todos tenían barba y llevaban el pelo corto (para los estándares medievales).

Los caballeros ordenados podían tener sus propiedades personales, móviles o fijas, a diferencia de otras órdenes militares. Además, también eran algo menos estrictos en cuanto a los ropajes: los templarios tenían permitido llevar lino en primavera y verano, no solo lana, cosa que seguro agradecían los miembros de climas más templados. Si no se seguía alguna de las normas de la orden, conocidas en conjunto como la Regla, los miembros recibían un castigo que podía ir desde la retirada de privilegios hasta los latigazos o la cárcel de por vida.

Las cruzadas

Como eran hábiles con la lanza, la espada y el arco, además de tener armaduras buenas, los templarios y otras órdenes militares eran los que estaban mejor entrenados y equipados de cualquiera de los ejércitos de cruzados. Por este motivo, a menudo se los enviaba a defender los flancos, la vanguardia o la retaguardia de cualquier ejército en movimiento. Los templarios eran especialmente conocidos por sus disciplinadas cargas a caballo en grupo que, cuando marchaban en formación cerrada reventaban las líneas enemigas creando el caos para que las tropas aliadas aprovecharan la confusión y avanzaran. También eran muy disciplinados en la batalla y en el campamento, y tenían penas severas para cualquier caballero que no siguiera las órdenes, incluida la expulsión de la orden por perder la espada o el caballo por descuido. Dicho esto, a veces a los comandantes de las cruzadas les podía resultar difícil controlar a la orden en conjunto, ya que a menudo eran las tropas más ansiosas y fervientes por ganarse el honor y la gloria.

Richard I Marches to Jerusalem
Ricardo I marchando a Jerusalén
James William Glass (Public Domain)

En muchas ocasiones los templarios estuvieron encargados de defender pasos importantes como el del Amanus, al norte de Antioquía. Se apoderaron de tierras y castillos que los estados cruzados no podían mantener por falta de personal. También construyeron los castillos destruidos, o construyeron nuevos, para defender mejor el oriente cristiano. Los templarios tampoco se olvidaron nunca de su función original como protectores de los peregrinos, y se hicieron cargo de muchos fuertes pequeños a lo largo de las rutas de peregrinos en el Levante, o actuaron como guardaespaldas.

A pesar de que participaron en muchas victorias como la del asedio de Acre en 1189-91, Damietta en 1218-19 y Constantinopla en 1204, también hubo importantes derrotas por el camino, y su reputación marcial era tal que los templarios esperaban ser ejecutados si los capturaban. En la batalla de La Forbie en Caza en octubre de 1244, un ejército ayubí derrotó a un gran ejército latino y mataron a 300 caballeros templarios. 230 templarios capturados fueron decapitados tras la batalla de Hattin en 1187, en la que ganó el ejército de Saladino, sultán de Egipto y Siria, que gobernó de 1174 a 1193. Como era costumbre en la época, se pedía un rescate a cambio de los miembros más importantes de la orden. Tuvieron que renunciar al castillo templario en Gaza para lograr la liberación del Maestre, capturado tras esa misma batalla. La batalla de El Mansurá en Egipto en 1250 fue otra derrota importante durante la séptima cruzada (1248-1254.) Sin embargo, la importante red de conventos que tenían siempre parecía capaz de reponer cualquier pérdida material o de personal.

Críticas, juicio y abolición

Como en gran medida imponían su propia ley y eran una amenaza militar potente, los gobernantes occidentales empezaron a desconfiar de las órdenes militares, especialmente cuando empezaron a acumular una gran red de tierras y reservas de dinero. Al igual que otras órdenes militares, los templarios también habían sido acusados desde hacía tiempo de abusar de sus privilegios y extorsionar el máximo beneficio de sus negocios. Fueron acusados de corrupción y de sucumbir al orgullo y la avaricia. Quienes los criticaban decían que llevaban una vida muy fácil y se gastaban el dinero que bien podía servir mejor para mantener a las tropas de la guerra santa. También se los acusó de malgastar recursos para competir con otras órdenes rivales, especialmente los hospitalarios. Por último, también estaba el argumento que decía que monjes y guerreros no eran una combinación compatible. Algunos incluso reprendían a la orden por no tener interés por convertir a los musulmanes, limitándose a eliminarlos. La mayoría de estas críticas estaban basadas en la falta de conocimiento de los asuntos de la orden, en una exageración de su riqueza real y en un sentimiento general de envidia y desconfianza.

Miravet Castle, Spain
Castillo de Miravet, España
PMRMaeyaert (CC BY)

Para finales del siglo XIII, muchos consideraban que las órdenes militares eran demasiado independientes, y que la mejor solución sería amalgamarlas en una única orden para que la Iglesia y los gobernantes individuales de cada estado pudieran controlarlas mejor. Después, a partir de 1307, empezaron a circular acusaciones mucho más serias sobre los templarios. Se decía que negaban de Cristo como Dios, de la crucifixión y la cruz. Había rumores de que parte de la iniciación en la hermandad consistía en pisotear, escupir y orinar en un crucifijo. Estas acusaciones se hicieron públicas, especialmente en Francia. El clero ordinario también tenía celos de los derechos de la orden, tales como el enterramiento, que podía ser un negocio suplementario lucrativo para cualquier iglesia pequeña. La clase política y religiosa empezó a unirse para destruir a los templarios. La pérdida de los estados cruzados en el Levante en 1291 puede que fuera el desencadenante, aunque muchos todavía habrían pensado que sería posible recuperarlos, y para ello hacían falta las órdenes militares.

El viernes 13 de octubre de 1307, el rey Felipe IV de Francia ordenó arrestar a todos los templarios de Francia. Sus motivos siguen sin estar claros, pero los historiadores modernos sugieren como posibilidades la amenaza militar de los templarios, el deseo de adquirir riqueza, la oportunidad de ganar una ventaja política y prestigio sobre el papado e incluso que Felipe se creyera realmente los rumores sobre la orden. Además de negar a Cristo y deshonrar la cruz, también fueron acusados de promover las prácticas homosexuales, los besos indecentes y la adoración de ídolos. En un principio, el papa Clemente V (que estuvo en el cargo de 1305 a 1314) defendió este ataque sin confirmar de lo que era, al fin y al cabo, una de sus órdenes militares, pero Felipe logró extraer confesiones de varios templarios, incluido el Gran Maestre, Jacques de Molay. El resultado fue que el papa ordenó arrestar a todos los templarios de Europa Occidental y requisar sus propiedades. Los templarios no pudieron resistirse, excepto en Aragón, donde varios consiguieron aguantar en sus castillos hasta 1308.

Después hubo un juicio en París en 1310, tras el cual 54 hermanos fueron quemados en la hoguera. En 1314 el Gran Maestre de la orden, Jacques de Molay, y el preceptor de Normandía, Geoffrey de Charney, también fueron quemados en la hoguera, de nuevo en París, aunque el primero seguía manteniendo que era inocente cuando lo llevaban a la hoguera. Sin embargo, el destino de la orden en conjunto se decidió en 1311 en el Concilio de Vienne. Durante este concilio se tuvieron en cuenta las investigaciones realizadas durante los tres años anteriores sobre los asuntos de la orden en toda Europa, así como las confesiones (que probablemente se lograron mediante torturas), que eran algo irregulares: la mayoría de los caballeros de Francia e Italia, y tres ingleses, admitieron todos los cargos, pero ninguno lo hizo en cuanto a las acusaciones más serias en Chipre y la península ibérica. Un grupo de caballeros convocado a escuchar su defensa, de hecho no fue convocado en su momento, y el papa declaró oficialmente el fin de la orden el 3 de abril de 1312, aunque la razón fue la dañina pérdida de su reputación más que cualquier veredicto de culpabilidad. Nunca se presentaron las pruebas físicas de las acusaciones: ni registros, ni estatuas de ídolos, ni nada. Además, muchos caballeros se retractaron después de sus confesiones incluso estando ya condenados y cuando ya no servía de nada.

Se jubiló a la mayoría de los caballeros templarios y se les prohibió volver a unirse a ninguna orden militar. Muchas de las posesiones de los templarios pasaron a los caballeros hospitalarios por orden del papa el 2 de mayo de 1312. Sin embargo, gran parte de las tierras y el dinero acabó en los bolsillos de los nobles, especialmente en Castilla. El ataque a los templarios no tuvo mayor efecto en las demás órdenes militares. El debate para combinarlos a todos en una sola unidad no llegó a nada, y la orden de los caballeros teutónicos, que probablemente se merecían las críticas más que ninguna otra orden, se salvó por sus estrechas conexiones con los gobernantes laicos alemanes. Los caballeros teutónicos trasladaron su sede de Viena a Prusia, que era más remota, mientras que los caballeros de hospitalarios fueron astutos al desplazar su sede a Rodas, donde tendrían más seguridad. Ambos traslados ocurrieron en 1309 y probablemente aseguraron la existencia continuada de las órdenes de una manera u otra hasta la actualidad.


Los "templarios" demandan al Papa y le exigen la rehabilitación de la orden, suspendida en el año 1312

Bitácora del capitán ADvK...
                                                Fecha estelar 20123.

 Este artículo es una copia del original y que comparto porque me parece que se les fue de las manos las exigencias que solicitan al Papa, consultado el 28/12/2023, desconozco el autor, fue publicado el 11/10/2023, en varios medios; yo lo copio de El Mundo (que me permitía copiarlo).
 Si vas a citar el artículo, hazlo de la fuente original. 
 Fuente: https://www.elmundo.es/cultura/2023/10/11/65267a62e9cf4a33748b4589.html

 

Los templarios demandan al Papa y le exigen la rehabilitación de la orden, suspendida en el año 1312

Reclaman que todos los templarios medievales asesinados sean considerados mártires y que se les autorice a formar "un ejército"

Un templario con su espada.
Un templario con su espada.BERNARDO DÍAZEL MUNDO

La Asociación Orden Soberana del Temple de Cristo, que afirman ser los templarios actuales, ha interpuesto una demanda de conciliación contra el Papa Francisco en la que le exige la rehabilitación de la orden, suspendida en el año 1312.

Los demandantes exponen en el escrito, al que ha tenido acceso Europa Press, que la orden fue suspendida "de manera ilegítima" en 1312 en el Concilio de Viena (Bula Vox Calamantis) "no en virtud de una sentencia judicial sino en virtud de una Ordenanza Apostólica por el Papa Clemente V" y aseguran que "esto fue un tremendo error presionado por el Rey Felipe el Bello".

Según precisan, la Orden fue disuelta a través de un "infame proceso sin aportación de pruebas" y "el número de caballeros a la fecha del arresto eran 15.300 de los cuales 650 fueron asesinados y 14.650 escaparon y su Gran Maestre Jacques de Molay quemado en la hoguera el día 18 de Marzo de 1314".

Por ello, demandan la "rehabilitación" de la Orden del Temple, denominada actualmente Orden Soberana del Temple de Cristo, aunque conocida popularmente como Orden de los Pobres Soldados de Cristo y del Templo de Salomón, u Orden Soberana del Templo.

Al mismo tiempo, los demandantes piden una compensación económica por la incautación de sus bienes que, según indican, "fueron entregados en su mayor parte a la Orden de San Juan del Hospital llamada de Malta".

Asimismo, entre otras reclamaciones, exigen que se reconozca el sacerdocio templario según el rito de Melquisedek; que se les autorice a levantar oratorios y capillas; que la colecta del día de San Bernardo en todas las parroquias sea para la Orden; que les entreguen los archivos del Vaticano sobre la Orden, y que se les devuelva la Iglesia de la Vera Cruz de Segovia.

Igualmente, reclaman que todos los templarios medievales torturados y asesinados sean considerados mártires y que se autorice a la Orden a formar "un ejército o cuerpo armado", y a "intervenir en conflictos religiosos y como mediador entre partes".

Los demandantes piden al Papa que proclame un Decreto que recoja todos estos acuerdos y que sea comunicado en todas las parroquias y conventos. También quieren que la Orden, una vez rehabilitada, solo dependa del Papa y no de la Curia ni del clero, como una prelatura personal, y reclaman una audiencia privada con el Pontífice.

No es la primera vez que la Orden Soberana del Temple de Cristo solicita su rehabilitación, ante el Vaticano o a través de diferentes demandas de conciliación y demanda de juicio ordinario. La última, según recuerdan, fue una demanda de conciliación con fecha 11 de enero de 2023 ante el Juzgado de Primera Instancia 73. Previamente, también presentaron sendas demandas de conciliación en 2005, 2006 y 2007, una demanda de juicio ordinario ese mismo año y un recurso de apelación en 2008.



Pequeño resumen de los Templarios y sus sombras

   Bitácora del capitán ADvK... 

        Fecha estelar 20123.

  Este artículo es una copia del original y que comparto por su interesante contenido (lo que en realidad me llamó la atención fue la aclaración del abanico de tipos de Orde del Templo que se plantean; el detalle sobre sus miembros y el refrán final), consultado el 28/12/2023, publicado en Aleteia el 16/5/2014.

   Si vas a citar el artículo, hazlo de la fuente original.

Fuente: https://es.aleteia.org/2017/05/26/la-verdad-sobre-los-caballeros-templarios/


Los Templarios: historia de una orden religiosa

Templari – es

© Public Domain

Aleteia Team - publicado el 16/05/14

Mucho más que la imagen caricaturística que ofrece la Literatura, los Templarios fueron una orden al servicio de los peregrinos

El profesor Franco Cardini, medievalista de la Universidad de Florencia, en el diario Avvenire del 27 de marzo, dedicó un largo artículo a los Templarios. Desde hace años es centro de las habladurías y pseudo investigaciones, allá donde la realidad es mucho más interesante: “Sobre la Orden del Templo, que fue disuelta por la autoridad del Papa Clemente V en 1312 pero que (a pesar del proceso inquisitorio contra la Orden por el impulso del Rey de Francia Felipe IV) nunca fue condenada, existen y conviven – medianamente mal, de todo el resto – una “leyenda rosa”, una “leyenda aurea” y una “leyenda negra”.

La primera los reconoce inocentes víctimas de la avidez de un rey que quería despojarlos de sus riquezas y de la cobardía de un papa que no se atrevió a defenderlos. La segunda los presenta como sabios, íntegros, valientes, poseedores de secretos y hasta misteriosamente sobrevivientes de la supresión y ocultamente aún presentes entre nosotros. La tercera los presenta violentos, soberbios, pecadores, sodomíticos, codiciosos, amigos de los sarracenos y hasta herejes y, por qué no, ya que estamos – nigromantes”.

Pero en realidad, ¿quiénes eran los Templarios? Cardini nos lo explica: “fueron una verdadera paradoja: no exactamente Religio, Orden monástica, sino Militia, Orden religiosa que admitía en sus filas de combatientes, a los Hopitalarios de San Juan de Jerusalén (hoy sobrevivientes como La Orden de Malta), a los Hospitalarios alemanes consagrados a María (los “caballeros teutónicos”) y a algunas Órdenes nacidas en el mundo báltico como también en la Península Ibérica.

Eran hijos de la necesidad: llamados a presidiar países en guerra y a enfrentar milicias no cristianas, pues mientras las fuerzas cristianas fuesen dramáticamente inferiores a la necesidad, debían combatir. Entre ellos habían hermanos que eran sacerdotes y asistían a su ministerio, pero también otros que eran milites, caballeros, es decir guerreros, y algunos otros todavía servientes, “sargentos”, hermanos “laicos” adeptos a los trabajos más humildes y cansados y a los servicios militares secundarios.

Obviamente, ningún Templario que fuera sacerdote podía tocar las armas ni pelear: pero los demás – aunque no fueran sacerdotes, eran realmente siempre “clérigos” – podían hacerlo. La Iglesia latina inventó la categoría del religioso – combatiente, en el ámbito cristiano completamente inédita (ejemplos de alguna manera análogos existen en el ambiente musulmán y budista): una paradoja a la cual las Iglesias orientales han siempre mirado con horror”.

Pero es a partir del Seiscientos o Setecientos que grupos intelectuales de carácter esotérico – y, a menudo adversarios de la Iglesia católica (presagios de la masonería) – han alimentado la leyenda como adherente y mito fundante y dado vida a esa pseudocultura que es el “templarismo”, hoy vuelto famoso por libros como el de Eco (El péndulo de Foucault) o de Dan Brown (El código da Vinci). “Se trata – concluye el profesor Cardini – de historietas sinuosas, aburridas y privadas de valor, de las que ya desde hace años ha sido demostrada la inconsistencia pero que, a pesar de todo, continuarán por mucho tiempo prosperando y circulando porque la madre de los imbéciles siempre está embarazada”.


Los Caballeros Templarios habían sido absueltos

  Bitácora del capitán ADvK... 

        Fecha estelar 20123.

  Este artículo es una copia del original y que comparto por su interesante contenido (lo que en realidad me llamó la atención es el descubrimiento del documento con que el Papa quería restaurar la Orden), consultado el 28/12/2023 del autor Miguel Pasturino y publicado en Aleteia el 26/5/2017.

   Si vas a citar el artículo, hazlo de la fuente original.

Fuente: https://es.aleteia.org/2017/05/26/la-verdad-sobre-los-caballeros-templarios/


La verdad sobre los Caballeros Templarios

Este artículo está reservado a los miembros de Aleteia Family
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Unholy Vault Designs

Miguel Pastorino - publicado el 26/05/17

¿Hay alguna relación entre la Orden del Temple y las sociedades secretas modernas?

Mucho se ha escrito y se dice hoy sobre ellos: nazis, masones, neognósticos y nuevas sectas esotéricas ostentaron ser herederos de los templarios.

La mayor parte de la literatura sobre la Orden del Templo es pura fantasía y leyendas con pretensión histórica. La verdad es que dejaron de existir siglos antes que naciera la masonería y las sociedades secretas europeas. Por lo cual, no hay ninguna conexión histórica real entre los templarios y el esoterismo moderno, aunque usen sus figuras cargándolas de misterio.

La persecución y destrucción de los Caballeros Templarios se produjo en el siglo XIV por iniciativa del rey Felipe IV de Francia (1268-1314). Éste, por intereses económicos y políticos, embistió con todo su poder a la Orden del Temple. Y el Papa Clemente V (1260-1314), que no estaba en Roma, sino en Avignon (Francia), era objeto de los caprichos del rey Felipe, quien lo controlaba políticamente.

La historia

La Orden de los Templarios, llamada también «Orden de los Pobres Caballeros de Cristo” o “del Templo de Salomón”, era católica; y no tenía nada que ver con los cátaros como afirman algunos, ni con sectas o herejías de la época. Surgieron en el contexto de las Cruzadas para defenderse del Islam y era simplemente una orden monástico-caballeresca católica.

Fue fundada en 1119 en Jerusalén por Hugo de Payens, tras la primera cruzada, con el ideal de defender Tierra Santa. Se conoce que tenían una muy buena organización administrativa y llegaron a poseer muchos bienes y a ser una de las instituciones más ricas de su tiempo.


Templari_Paris
By Matthew Paris - British Library Royal MS 14 C VII, fol 42v (bl.uk), Public Domain

Persecución

No están claras las verdaderas razones por las cuales el rey Felipe, llamado «el hermoso», de Francia, arremetió contra ellos con todo su poder. Algunos autores suponen que estaría endeudado con ellos o que deseaba acrecentar el tesoro real con las riquezas de la Orden. Todas las opiniones apuntan a un deseo de poder y control por parte del rey francés.

El viernes 13 de octubre de 1307 el rey Felipe ordena el arresto de todos los templarios en territorio francés acusados de herejía y comportamientos escandalosos. La detención de la Orden provocó la protesta del Papa Clemente V, pero el rey lo convenció con las confesiones obtenidas bajo tortura.

El Papa, presionado por el rey promulgó la bula Pastoralis praeminens que decretó la detención de los templarios en todos los territorios cristianos. El rey insistió y obtuvo una instrucción general para condenarlos a la hoguera a los que se retractaran de sus confesiones. Así, fueron ejecutados en 1310 en París. Finalmente, en 1312 el Papa suprimió la Orden definitivamente.

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Quema de los Templarios. Biblioteca Británica @Public Domain

¿Existieron Templarios después del siglo XIV?

Muchos sostienen que la orden habría sobrevivido durante varios siglos, sin embargo no hay rastros históricos de ellos ya en pleno siglo XV, aunque sí se hayan elaborado mitos y leyendas en torno a su figura, sobre todo entre masones y esoteristas. Massimo Introvigne, con gran detalle ha investigado y aclarado el tema:

“…Después de la supresión, la Orden sobrevivió algunos decenios fuera de Francia, pero a comienzos del siglo XV –como muy tarde– los Templarios habían desaparecido por completo. La tesis de que hayan subsistido en secreto la ha calificado Régine Pernoud (1909-1998), al igual que otros especialistas en historia medieval, como «enteramente demencial» y ligada a pretensiones y leyendas «necias sin excepción».

La idea de que los Templarios, oficialmente suprimidos, habrían proseguido clandestinamente su actividad hasta el siglo XVIII, se difunde sobre todo entre la masonería francesa y alemana.

Buscando legitimación

La masonería, nacida en Inglaterra, se presentó a sí misma como heredera –si bien a través de un proceso de reinterpretación filosófica y esotérica– de los gremios medievales de la construcción, que englobaban tanto a los arquitectos como a los simples albañiles.

Desde cierto punto de vista, se trataba de un origen demasiado «humilde», que la aristocracia de la Europa continental aceptaba con dificultad. De aquí que se elaborara la leyenda de los caballeros perseguidos que, para continuar sus actividades, se habrían «ocultado» en los gremios ingleses y escoceses de constructores libres. Y fue sobre todo en Alemania donde a estos caballeros misteriosos se les identificó con los Templarios. Este es el origen de los «grados templarios» de la masonería..”

La verdad es que no hay conexión histórica alguna entre los Caballeros Templarios y el esoterismo moderno.

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De Asidemore - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0

Sombrero de los Caballeros Templarios masones, principios del siglo XIX

Descubrimientos recientes

Durante mucho tiempo se acusó al Papa Clemente de perseguidor de los Templarios, pero en realidad fue sumiso al rey francés. Contra las falsas acusaciones al papado de Clemente V en el juicio a los Templarios que pueden leerse en incontables libros, hubo un reciente hallazgo.

El 13 de diciembre de 2001 se encontró en el Archivo Vaticano un documento pontificio, donde el Papa Clemente V absuelve de la condena a los Templarios un año después de abierto el proceso en Francia contra la orden. 

Según la investigadora y protagonista del hallazgo, Bárbara Frale, “fue un complot y el Papa intentó detenerlo con la absolución, pero no lo consiguió, porque el rey francés respondió con un proceso de brujería contra el anterior pontífice, Bonifacio VIII, y había un riesgo de cisma en la Iglesia de Francia”. En aquella época el monarca francés impuso finalmente su autoridad sobre la del papa. Cierto también es que la suspensión de la Orden no fue definitiva, el documento preveía restablecerla luego de su arrepentimiento, pero Clemente V murió y ningún pontífice la modificó.



¿Hay alguna orden de Templarios reconocida por la Iglesia?

 Bitácora del capitán ADvK... 

        Fecha estelar 20123.

  Este artículo es una copia del original y que comparto por su interesante contenido, consultado el 28/12/2023 del autor Luis Santamaría y publicado en Aleteia el 4/9/2017.

   Si vas a citar el artículo, hazlo de la fuente original.

Fuente: https://es.aleteia.org/2017/09/04/hay-alguna-orden-de-templarios-reconocida-por-la-iglesia/

¿Hay alguna orden de Templarios reconocida por la Iglesia?

Templar cross

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Luis Santamaría - publicado el 04/09/17

Las supuestas órdenes contemporáneas del Temple, entre la parafernalia y la masonería

Hay multitud de grupos y asociaciones que dicen ser herederos de los Templarios. Algunos de ellos pretenden –y a veces lo consiguen– celebrar alguna Misa o tener en una iglesia sus ceremonias de investidura, entre otros actos. ¿Qué hay bajo las capas blancas con cruces patadas rojas?

Un mapa de lo más variado

En primer lugar, nos encontramos con grupos que tienen toda la apariencia de ser órdenes nobiliarias. En España, por ejemplo, se encuentra la Orden Soberana y Militar del Temple de Jerusalén (OSMTJ), fundada en los años 80. Tiene todo un organigrama con maestres y priores, celebra actos de investidura y juramento… y hasta forma parte de la denominada Alianza Federativa Internacional Templaria. Según los expertos, se trata de una “orden ilegítima” que, por supuesto, no tiene nada que ver con la Orden del Temple original, disuelta en el siglo XIV.

Otro ejemplo semejante es el de la Soberana Orden Monástico Militar de los Caballeros Templarios Gran Priorato de Sicilia Federico II de Sicilia, cuyos miembros son conocidos como “Templarios Federicianos”. Lo mismo que en el caso anterior, han constituido una plataforma más allá de su país de origen (Italia), creando la Asamblea Internacional Templaria.

La lista completa sería interminable. Coinciden todos estos grupos en la organización de actos con la indumentaria propia de los caballeros templarios (o damas templarias, en los casos en los que se ha integrado a la mujer), en la reclamación que hacen de ser los verdaderos sucesores del Temple originario… y hasta en su insistencia, a veces, en ser reconocidos por el Vaticano, dirigiéndose a los Papas para solicitar su restauración (al final de este artículo veremos cuál es la respuesta permanente de la Santa Sede).

Otros grupos autodenominados templarios son más modestos en sus pretensiones y en su ámbito de acción. Fundados por personas aficionadas a lo medieval y a lo misterioso, en muchas ocasiones sirven para mezclar lo estético, las ínfulas de nobleza y una cierta actividad más allá de sus ceremonias, ya sea social (beneficencia), ya sea cultural. A veces incluso pueden tener motivaciones religiosas (católicas). Suelen ser grupos que no presentan mayores riesgos que la fantasía o, si la cosa deriva así, una espiritualidad sincretista de tipo New Age.

Y conectando precisamente con esto último nos topamos con un tercer tipo de grupos templarios que, con más o menos ambigüedad en su presentación pública, no son otra cosa que grupos esotéricos, rosacruces y hasta directamente masónicos. La masonería ha querido hacerse, en gran medida, sucesora natural de la Orden del Temple, que habría custodiado y transmitido el saber oculto procedente del Templo de Salomón. Así que el relato caballeresco se convierte en una tradición legitimadora muy querida para “los hijos de la viuda” (hermanos masones).

Un ejemplo de esta ambigüedad que busca la confusión es el de la “Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén. Estricta Observancia Templaria”, que utiliza de forma ilegítima el nombre de una orden de caballería reconocida por la Santa Sede (como veremos más adelante) y lo mezcla con el elemento templario.

Con motivo del centenario de la muerte del último maestre del Temple, en el año 2014 representantes de este movimiento intentaron organizar Misas en algunas diócesis de España. Cuando las diócesis investigaron, descubrieron que se trataba de una orden iniciática, cuyo líder actual se refería a sus miembros como “los francmasones de la Estricta Observancia” y afirmaba sin tapujos que es “una Orden masónica y caballeresca a la vez”.

Y como este grupo, otros muchos se aferran a la terminología o simbología templaria para constituir movimientos esotéricos que se apartan totalmente de lo que fue la Orden del Temple y, sin lugar a dudas, de lo que es el cristianismo. El neotemplarismo, alentado por la masonería y diversas corrientes del ocultismo moderno y contemporáneo, no tiene nada que ver con los templarios medievales.

También hay que recordar que una de las sectas más conocidas a finales del siglo XX fue la Orden del Templo Solar, centro de la actualidad en la década de los 90 porque protagonizó dos episodios de suicidios colectivos, en Francia y en Suiza, además de otros sucesos.

No hay continuidad histórica

Tal como recoge en un artículo Miguel Pastorino, Massimo Introvigne afirma que “a comienzos del siglo XV –como muy tarde– los Templarios habían desaparecido por completo”, y “la idea de que los Templarios, oficialmente suprimidos, habrían proseguido clandestinamente su actividad hasta el siglo XVIII, se difunde sobre todo entre la masonería francesa y alemana”. Y así, concluye Pastorino, queda claro que “no hay conexión histórica alguna entre los Caballeros Templarios y el esoterismo moderno”.

Es sabido que en 1312 el papa Clemente V suprimió la Orden del Temple, en un episodio histórico controvertido que concluyó, finalmente, con la ejecución en la hoguera del último maestre de la Orden, Jacques de Molay, en 1314. En este momento terminó la historia de los templarios.

Además, en la bula Vox in excelso (1312), el pontífice no sólo disolvió la organización de los monjes soldados, sino que dejó claro lo siguiente: “prohibimos enteramente Nos que nadie, en lo sucesivo, entre en la Orden o reciba o use su hábito o presuma de comportarse como un templario. Si alguien actuare en este sentido, incurre automáticamente en excomunión”.

El vacío que dejaron los templarios lo llenaron otras órdenes similares, que ejercieron algunas de sus funciones o que ocuparon sus lugares para seguir ejerciendo una labor defensiva, caritativa y eclesial. En las tierras hispanas, por ejemplo, en la Corona de Castilla cobraron protagonismo las órdenes –ya existentes anteriormente– de Calatrava, Santiago y Alcántara, y la Corona de Aragón creó la de Montesa tras la supresión del Temple.

Lo que ha dicho la Iglesia

En 2012 la Secretaría de Estado del Vaticano publicó un breve documento puntualizando algunas cosas sobre las “órdenes ecuestres” o de caballería en relación con la Iglesia Católica. Y no era la primera vez que tenía que hacer un comunicado sobre este tema, lo que nos da una idea de los problemas que se generan en torno a lo “caballeresco” y, concretamente, con muchos grupos que aseguran representar al Temple con un sentido eclesial.

En este documento se dice claramente que además de las órdenes propias, “la Santa Sede reconoce y tutela solamente a la Soberana Orden Militar de Malta […] y a la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén, y no tiene intención de hacer innovaciones en este sentido”. Es decir, que fuera de las órdenes erigidas por la propia autoridad papal, sólo hay dos reconocidas oficialmente por la Iglesia a nivel universal: la Orden de Malta y la del Santo Sepulcro.

También es importante esa aclaración de que “no tiene intención de hacer innovaciones”, ya que algunos grupos aseguran estar en proceso de reconocimiento, en diálogo con la Santa Sede… pues nada de nada. Una cosa es conseguir la foto, vestidos con capa y espada, con un cardenal o con un obispo, y otra cosa es que haya un aval eclesiástico serio.

Por ello, la notificación continúa diciendo que “todas las otras Órdenes –sean de nueva institución o derivadas de las medievales– no son reconocidas por la Santa Sede, no pudiendo la misma hacerse garante de su legitimidad histórica y jurídica, de sus finalidades y de sus sistemas organizativos”.

Y termina con algunas indicaciones concretas: “para evitar equívocos desgraciadamente posibles, también a causa de la expedición ilícita de documentos y del uso indebido de lugares sagrados, y para impedir que se sucedan abusos que después resultan dañinos para muchas personas de buena fe, la Santa Sede confirma que no atribuye ningún valor a los diplomas de caballería y a las correspondientes insignias que sean expedidas por asociaciones no reconocidas, y no considera apropiado el uso de las iglesias y capillas para las llamadas ‘ceremonias de investidura’”.

Queda claro, entonces, que por parte de los pastores de la Iglesia, tanto obispos como sacerdotes, no deben cederse los templos ni entrar en el juego de la parafernalia templaria, por muy buenas intenciones u obras de caridad que traigan por delante estos grupos que, como hemos visto, son de lo más variopinto. De lo contrario, habrá una complicidad directa en la ceremonia de la confusión. Y a río revuelto…