Este artículo es una copia del original y que comparto porque me parece que se les fue de las manos las exigencias que solicitan al Papa, consultado el 28/12/2023, desconozco el autor, fue publicado el 11/10/2023, en varios medios; yo lo copio de El Mundo (que me permitía copiarlo).
Si vas a citar el artículo, hazlo de la fuente original.
Los templarios demandan al Papa y le exigen la rehabilitación de la orden, suspendida en el año 1312
Reclaman que todos los templarios medievales asesinados sean considerados mártires y que se les autorice a formar "un ejército"
Un templario con su espada.BERNARDO DÍAZEL MUNDO
La
Asociación Orden Soberana del Temple de Cristo, que afirman ser los
templarios actuales, ha interpuesto una demanda de conciliación contra
el Papa Francisco en la que le exige la rehabilitación de la orden, suspendida en el año 1312.
Los
demandantes exponen en el escrito, al que ha tenido acceso Europa
Press, que la orden fue suspendida "de manera ilegítima" en 1312 en el Concilio de Viena (Bula Vox Calamantis) "no en virtud de una sentencia judicial sino en virtud de una Ordenanza Apostólica por el Papa Clemente V" y aseguran que "esto fue un tremendo error presionado por el Rey Felipe el Bello".
Según
precisan, la Orden fue disuelta a través de un "infame proceso sin
aportación de pruebas" y "el número de caballeros a la fecha del arresto
eran 15.300 de los cuales 650 fueron asesinados y 14.650 escaparon y su
Gran Maestre Jacques de Molay quemado en la hoguera el día 18 de Marzo de 1314".
Por ello, demandan la "rehabilitación" de la Orden del Temple,
denominada actualmente Orden Soberana del Temple de Cristo, aunque
conocida popularmente como Orden de los Pobres Soldados de Cristo y del
Templo de Salomón, u Orden Soberana del Templo.
Al mismo tiempo,
los demandantes piden una compensación económica por la incautación de
sus bienes que, según indican, "fueron entregados en su mayor parte a la
Orden de San Juan del Hospital llamada de Malta".
Asimismo, entre otras reclamaciones, exigen que se reconozca el sacerdocio templario según el rito de Melquisedek; que se les autorice a levantar oratorios y capillas; que la colecta del día de San Bernardo
en todas las parroquias sea para la Orden; que les entreguen los
archivos del Vaticano sobre la Orden, y que se les devuelva la Iglesia
de la Vera Cruz de Segovia.
Igualmente, reclaman
que todos los templarios medievales torturados y asesinados sean
considerados mártires y que se autorice a la Orden a formar "un ejército
o cuerpo armado", y a "intervenir en conflictos religiosos y como
mediador entre partes".
Los
demandantes piden al Papa que proclame un Decreto que recoja todos
estos acuerdos y que sea comunicado en todas las parroquias y conventos.
También quieren que la Orden, una vez rehabilitada, solo dependa del
Papa y no de la Curia ni del clero, como una prelatura personal, y
reclaman una audiencia privada con el Pontífice.
No es la primera vez que la Orden Soberana del Temple de Cristo
solicita su rehabilitación, ante el Vaticano o a través de diferentes
demandas de conciliación y demanda de juicio ordinario. La última, según
recuerdan, fue una demanda de conciliación con fecha 11 de enero de
2023 ante el Juzgado de Primera Instancia 73. Previamente, también
presentaron sendas demandas de conciliación en 2005, 2006 y 2007, una
demanda de juicio ordinario ese mismo año y un recurso de apelación en
2008.
Este artículo es una copia del original y que comparto por su interesante contenido (lo que en realidad me llamó la atención es el descubrimiento del documento con que el Papa quería restaurar la Orden), consultado el 28/12/2023 del autor Miguel Pasturino y publicado en Aleteia el 26/5/2017.
Si vas a citar el artículo, hazlo de la fuente original.
¿Hay alguna relación entre la Orden del Temple y las sociedades secretas modernas?
Mucho
se ha escrito y se dice hoy sobre ellos: nazis, masones, neognósticos y
nuevas sectas esotéricas ostentaron ser herederos de los templarios.
La mayor parte de la literatura sobre la Orden del Templo es pura fantasía y leyendas con pretensión histórica. La verdad es que dejaron de existir siglos antes que naciera la masonería y las sociedades secretas europeas.
Por lo cual, no hay ninguna conexión histórica real entre los
templarios y el esoterismo moderno, aunque usen sus figuras cargándolas
de misterio.
La persecución y
destrucción de los Caballeros Templarios se produjo en el siglo XIV por
iniciativa del rey Felipe IV de Francia (1268-1314). Éste, por intereses
económicos y políticos, embistió con todo su poder a la Orden del
Temple. Y el Papa Clemente V (1260-1314), que no estaba en Roma, sino en
Avignon (Francia), era objeto de los caprichos del rey Felipe, quien lo
controlaba políticamente.
La historia
La
Orden de los Templarios, llamada también «Orden de los Pobres
Caballeros de Cristo” o “del Templo de Salomón”, era católica; y no
tenía nada que ver con los cátaros como afirman algunos, ni con sectas o
herejías de la época. Surgieron en el contexto de las Cruzadas para
defenderse del Islam y era simplemente una orden monástico-caballeresca
católica.
Fue fundada en 1119
en Jerusalén por Hugo de Payens, tras la primera cruzada, con el ideal
de defender Tierra Santa. Se conoce que tenían una muy buena
organización administrativa y llegaron a poseer muchos bienes y a ser
una de las instituciones más ricas de su tiempo.
Persecución
No están claras las verdaderas razones
por las cuales el rey Felipe, llamado «el hermoso», de Francia,
arremetió contra ellos con todo su poder. Algunos autores suponen que
estaría endeudado con ellos o que deseaba acrecentar el tesoro real con
las riquezas de la Orden. Todas las opiniones apuntan a un deseo de
poder y control por parte del rey francés.
El
viernes 13 de octubre de 1307 el rey Felipe ordena el arresto de todos
los templarios en territorio francés acusados de herejía y
comportamientos escandalosos. La detención de la Orden provocó la
protesta del Papa Clemente V, pero el rey lo convenció con las
confesiones obtenidas bajo tortura.
El Papa, presionado por el rey promulgó la bula Pastoralis praeminens
que decretó la detención de los templarios en todos los territorios
cristianos. El rey insistió y obtuvo una instrucción general para
condenarlos a la hoguera a los que se retractaran de sus confesiones.
Así, fueron ejecutados en 1310 en París. Finalmente, en 1312 el Papa
suprimió la Orden definitivamente.
¿Existieron Templarios después del siglo XIV?
Muchos
sostienen que la orden habría sobrevivido durante varios siglos, sin
embargo no hay rastros históricos de ellos ya en pleno siglo XV, aunque
sí se hayan elaborado mitos y leyendas en torno a su figura, sobre todo
entre masones y esoteristas. Massimo Introvigne, con gran detalle ha
investigado y aclarado el tema:
“…Después de la supresión, la Orden sobrevivió algunos decenios fuera de Francia, pero a comienzos del siglo XV –como muy tarde– los Templarios habían desaparecido por completo. La tesis de que hayan subsistido en secreto la ha calificado Régine Pernoud (1909-1998), al igual que otros especialistas en historia medieval, como «enteramente demencial» y ligada a pretensiones y leyendas «necias sin excepción».
La idea de que los Templarios, oficialmente suprimidos, habrían proseguido clandestinamente su actividad hasta el siglo XVIII, se difunde sobre todo entre la masonería francesa y alemana.
Buscando legitimación
La masonería, nacida en Inglaterra, se presentó a sí misma como heredera –si bien a través de un proceso de reinterpretación filosófica y esotérica– de los gremios medievales de la construcción, que englobaban tanto a los arquitectos como a los simples albañiles.
Desde cierto punto de vista, se trataba de un origen demasiado «humilde», que la aristocracia de la Europa continental aceptaba con dificultad. De aquí que se elaborara la leyenda de los caballeros perseguidos que, para continuar sus actividades, se habrían «ocultado» en los gremios ingleses y escoceses de constructores libres. Y fue sobre todo en Alemania donde a estos caballeros misteriosos se les identificó con los Templarios. Este es el origen de los «grados templarios» de la masonería..”
La verdad es que no hay conexión histórica alguna entre los Caballeros Templarios y el esoterismo moderno.
Durante
mucho tiempo se acusó al Papa Clemente de perseguidor de los
Templarios, pero en realidad fue sumiso al rey francés. Contra las
falsas acusaciones al papado de Clemente V en el juicio a los Templarios
que pueden leerse en incontables libros, hubo un reciente hallazgo.
El
13 de diciembre de 2001 se encontró en el Archivo Vaticano un documento
pontificio, donde el Papa Clemente V absuelve de la condena a los
Templarios un año después de abierto el proceso en Francia contra la
orden.
Según la investigadora y protagonista del hallazgo, Bárbara Frale, “fue un complot y el Papa intentó detenerlo con la absolución, pero no lo consiguió,
porque el rey francés respondió con un proceso de brujería contra el
anterior pontífice, Bonifacio VIII, y había un riesgo de cisma en la
Iglesia de Francia”. En aquella época el monarca francés impuso
finalmente su autoridad sobre la del papa. Cierto también es que la
suspensión de la Orden no fue definitiva, el documento preveía
restablecerla luego de su arrepentimiento, pero Clemente V murió y
ningún pontífice la modificó.
Este artículo es una copia del original y que comparto por su interesante contenido, consultado el 28/12/2023 del autor Luis Santamaría y publicado en Aleteia el 4/9/2017.
Si vas a citar el artículo, hazlo de la fuente original.
Las supuestas órdenes contemporáneas del Temple, entre la parafernalia y la masonería
Hay
multitud de grupos y asociaciones que dicen ser herederos de los
Templarios. Algunos de ellos pretenden –y a veces lo consiguen– celebrar
alguna Misa o tener en una iglesia sus ceremonias de investidura, entre
otros actos. ¿Qué hay bajo las capas blancas con cruces patadas rojas?
Un mapa de lo más variado
En
primer lugar, nos encontramos con grupos que tienen toda la apariencia
de ser órdenes nobiliarias. En España, por ejemplo, se encuentra la
Orden Soberana y Militar del Temple de Jerusalén (OSMTJ), fundada en los
años 80. Tiene todo un organigrama con maestres y priores, celebra
actos de investidura y juramento… y hasta forma parte de la denominada
Alianza Federativa Internacional Templaria. Según los expertos, se trata
de una “orden ilegítima” que, por supuesto, no tiene nada que ver con
la Orden del Temple original, disuelta en el siglo XIV.
Otro
ejemplo semejante es el de la Soberana Orden Monástico Militar de los
Caballeros Templarios Gran Priorato de Sicilia Federico II de Sicilia,
cuyos miembros son conocidos como “Templarios Federicianos”. Lo mismo
que en el caso anterior, han constituido una plataforma más allá de su
país de origen (Italia), creando la Asamblea Internacional Templaria.
La
lista completa sería interminable. Coinciden todos estos grupos en la
organización de actos con la indumentaria propia de los caballeros
templarios (o damas templarias, en los casos en los que se ha integrado a
la mujer), en la reclamación que hacen de ser los verdaderos sucesores
del Temple originario… y hasta en su insistencia, a veces, en
ser reconocidos por el Vaticano, dirigiéndose a los Papas para solicitar
su restauración (al final de este artículo veremos cuál es la respuesta
permanente de la Santa Sede).
Otros grupos autodenominados templarios son más modestos en sus
pretensiones y en su ámbito de acción. Fundados por personas aficionadas
a lo medieval y a lo misterioso, en muchas ocasiones sirven para
mezclar lo estético, las ínfulas de nobleza y una cierta actividad más
allá de sus ceremonias, ya sea social (beneficencia), ya sea cultural. A
veces incluso pueden tener motivaciones religiosas (católicas). Suelen
ser grupos que no presentan mayores riesgos que la fantasía o, si la
cosa deriva así, una espiritualidad sincretista de tipo New Age.
Y
conectando precisamente con esto último nos topamos con un tercer tipo
de grupos templarios que, con más o menos ambigüedad en su presentación
pública, no son otra cosa que grupos esotéricos, rosacruces y hasta
directamente masónicos. La masonería ha querido hacerse, en gran
medida, sucesora natural de la Orden del Temple, que habría custodiado y
transmitido el saber oculto procedente del Templo de Salomón.
Así que el relato caballeresco se convierte en una tradición
legitimadora muy querida para “los hijos de la viuda” (hermanos
masones).
Un ejemplo de esta ambigüedad que busca la confusión es
el de la “Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén. Estricta
Observancia Templaria”, que utiliza de forma ilegítima el nombre de una
orden de caballería reconocida por la Santa Sede (como veremos más
adelante) y lo mezcla con el elemento templario.
Con motivo del
centenario de la muerte del último maestre del Temple, en el año 2014
representantes de este movimiento intentaron organizar Misas en algunas
diócesis de España. Cuando las diócesis investigaron, descubrieron que
se trataba de una orden iniciática, cuyo líder actual se refería a sus
miembros como “los francmasones de la Estricta Observancia” y afirmaba
sin tapujos que es “una Orden masónica y caballeresca a la vez”.
Y
como este grupo, otros muchos se aferran a la terminología o simbología
templaria para constituir movimientos esotéricos que se apartan
totalmente de lo que fue la Orden del Temple y, sin lugar a dudas, de lo
que es el cristianismo. El neotemplarismo, alentado por la
masonería y diversas corrientes del ocultismo moderno y contemporáneo,
no tiene nada que ver con los templarios medievales.
También
hay que recordar que una de las sectas más conocidas a finales del
siglo XX fue la Orden del Templo Solar, centro de la actualidad en la
década de los 90 porque protagonizó dos episodios de suicidios
colectivos, en Francia y en Suiza, además de otros sucesos.
No hay continuidad histórica
Tal como recoge en un artículo
Miguel Pastorino, Massimo Introvigne afirma que “a comienzos del siglo
XV –como muy tarde– los Templarios habían desaparecido por completo”, y
“la idea de que los Templarios, oficialmente suprimidos, habrían
proseguido clandestinamente su actividad hasta el siglo XVIII, se
difunde sobre todo entre la masonería francesa y alemana”. Y así,
concluye Pastorino, queda claro que “no hay conexión histórica alguna
entre los Caballeros Templarios y el esoterismo moderno”.
Es
sabido que en 1312 el papa Clemente V suprimió la Orden del Temple, en
un episodio histórico controvertido que concluyó, finalmente, con la
ejecución en la hoguera del último maestre de la Orden, Jacques de
Molay, en 1314. En este momento terminó la historia de los templarios.
Además, en la bula Vox in excelso
(1312), el pontífice no sólo disolvió la organización de los monjes
soldados, sino que dejó claro lo siguiente: “prohibimos enteramente Nos
que nadie, en lo sucesivo, entre en la Orden o reciba o use su hábito o
presuma de comportarse como un templario. Si alguien actuare en este
sentido, incurre automáticamente en excomunión”.
El vacío que
dejaron los templarios lo llenaron otras órdenes similares, que
ejercieron algunas de sus funciones o que ocuparon sus lugares para
seguir ejerciendo una labor defensiva, caritativa y eclesial. En las
tierras hispanas, por ejemplo, en la Corona de Castilla cobraron
protagonismo las órdenes –ya existentes anteriormente– de Calatrava,
Santiago y Alcántara, y la Corona de Aragón creó la de Montesa tras la
supresión del Temple.
Lo que ha dicho la Iglesia
En 2012 la Secretaría de Estado del Vaticano publicó un breve documento
puntualizando algunas cosas sobre las “órdenes ecuestres” o de
caballería en relación con la Iglesia Católica. Y no era la primera vez
que tenía que hacer un comunicado sobre este tema, lo que nos da una
idea de los problemas que se generan en torno a lo “caballeresco” y,
concretamente, con muchos grupos que aseguran representar al Temple con
un sentido eclesial.
En este documento se dice claramente que
además de las órdenes propias, “la Santa Sede reconoce y tutela
solamente a la Soberana Orden Militar de Malta […] y a la Orden de
Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén, y no tiene intención de
hacer innovaciones en este sentido”. Es decir, que fuera de las
órdenes erigidas por la propia autoridad papal, sólo hay dos
reconocidas oficialmente por la Iglesia a nivel universal: la Orden de
Malta y la del Santo Sepulcro.
También es importante esa
aclaración de que “no tiene intención de hacer innovaciones”, ya que
algunos grupos aseguran estar en proceso de reconocimiento, en diálogo
con la Santa Sede… pues nada de nada. Una cosa es conseguir la
foto, vestidos con capa y espada, con un cardenal o con un obispo, y
otra cosa es que haya un aval eclesiástico serio.
Por
ello, la notificación continúa diciendo que “todas las otras Órdenes
–sean de nueva institución o derivadas de las medievales– no son
reconocidas por la Santa Sede, no pudiendo la misma hacerse garante de
su legitimidad histórica y jurídica, de sus finalidades y de sus
sistemas organizativos”.
Y termina con algunas indicaciones
concretas: “para evitar equívocos desgraciadamente posibles, también a
causa de la expedición ilícita de documentos y del uso indebido de
lugares sagrados, y para impedir que se sucedan abusos que después
resultan dañinos para muchas personas de buena fe, la Santa Sede
confirma que no atribuye ningún valor a los diplomas de caballería y a
las correspondientes insignias que sean expedidas por asociaciones no
reconocidas, y no considera apropiado el uso de las iglesias y capillas
para las llamadas ‘ceremonias de investidura’”.
Queda claro, entonces, que por
parte de los pastores de la Iglesia, tanto obispos como sacerdotes, no
deben cederse los templos ni entrar en el juego de la parafernalia
templaria, por muy buenas intenciones u obras de caridad que traigan por
delante estos grupos que, como hemos visto, son de lo más
variopinto. De lo contrario, habrá una complicidad directa en la
ceremonia de la confusión. Y a río revuelto…